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Más allá de un pan, la baguette francesa representa una artesanía para ese país, destacando tanto por su proceso de elaboración como por el delicioso y crujiente resultado.
Más allá de un pan, la baguette francesa representa una artesanía para ese país, destacando tanto por su proceso de elaboración como por el delicioso y crujiente resultado. - Foto: Getty Images

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La baguette francesa ahora es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

Actualmente, es el pan más consumido en toda Francia.

La baguette francesa, también conocida como pan baguette, uno de los emblemas culinarios y sociales de ese país, fue inscrita este miércoles 30 de noviembre en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.

De corteza crujiente y miga esponjosa, la baguette es un producto relativamente reciente: apareció a principios del siglo XX en París. Actualmente, es el pan más consumido en toda Francia.

Cada año se venden unas 6.000 millones de baguettes, lo que significa que unos 12 millones de consumidores la piden en las panaderías cada día. Cada barra pesa unos 250 gramos aproximadamente.

Más que el producto en sí mismo, la Unesco premia con esta distinción el savoir-faire, la manera particular de elaborar, amasar y hornear esta barra de pan que ha sufrido, como tantos otros éxitos culinarios franceses, de los abusos de la industrialización.

Esta inscripción “celebra también toda una cultura: un ritual diario, un elemento que estructura las comidas, un sinónimo de intercambio y de convivencia”, reaccionó la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.

“Es un reconocimiento para la comunidad de los panaderos y pasteleros”, explicó Dominique Anract, presidente de la Confederación francesa que agrupa a esos “artesanos” de la harina y la levadura.

El galardón supone un reconocimiento a las panaderías tradicionales, que han ido cerrando en Francia, particularmente en el campo.

En 1970 había unas 55.000 panaderías artesanales (una por cada 790 habitantes) en comparación con las 35.000 en la actualidad (una por cada 2.000 habitantes), según datos del Ministerio de Cultura.

Ante la noticia, la ministra de Cultura de Francia, Rima Abdul Malak, reaccionó por medio de su cuenta de Twitter y dijo: “Por la mañana, al mediodía y por la noche, la baguette pain es parte de la vida cotidiana de los franceses. Esta artesanía acaba de ser inscrita en el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. ¡Gran reconocimiento para nuestros artesanos y estos lugares unificadores que son nuestras panaderías!”.

“¡Es oficial! La baguette está clasificada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por el @UNESCO_fr. Es el saber vivir francés el que se honra, nuestras tradiciones de compartir y convivir y, especialmente, el saber hacer de nuestros panaderos artesanales. Bien hecho”, celebró Olivia Gregoire, ministra delegada para la Pequeña y Mediana Empresa, Comercio, Artesanía y Turismo de Francia.

Junto a la baguette francesa, el saber de los maestros del ron ligero cubano también fue declarado este miércoles Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco, un reconocimiento a esta tradición cultural transmitida durante ocho generaciones dentro de las bodegas.

La decisión fue adoptada en una reunión de la Unesco en Rabat, Marruecos, y anunciada en su cuenta Twitter.

Para nosotros más que un orgullo es el verdadero reconocimiento de la tradición ronera cubana”, dijo telefónicamente a la AFP el maestro Asbel Morales, de 54 años, al conocer la noticia.

Durante más de 155 años, ocho generaciones de maestros acumularon conocimiento sobre la preparación del ron ligero, para pasarlo de manera oral y en la práctica cotidiana a sus aprendices.

Este ron ligero, con un grado alcohólico del 40 %, se obtiene de la miel de caña o melaza y es añejado en barricas de madera antes de su consumo.

La generación que guarda este conocimiento está integrada actualmente por tres primeros maestros, siete maestros y cuatro aspirantes. Este selecto grupo es depositario, guardián y transmisor del conocimiento originado con el boom agroindustrial del azúcar en el siglo XIX.

“Siempre se tuvo en cuenta de que el ron no solo es un espirituoso más, sino también una parte importante de nuestra expresión cultural y ha formando parte importante de nuestra cultura”, añadió Morales, reconocido Maestro desde 1993 por el gremio.

El dominio masculino que ha prevalecido durante décadas en este mundo cambió con la presencia ahora de dos mujeres maestras y otras tres aspirantes.

*Con información de AFP.