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Las acusaciones al papa Benedicto XVI que sacuden la iglesia católica 

A pesar de negar inicialmente cualquier conocimiento de la situación, el papa emérito, Benedicto XVI, admitió haber estado presente en una reunión en la que se discutió acerca de un caso de pederastia, en 1980. Un caso que revive las denuncias de abusos sexuales por parte de sacerdotes.


Una nueva polémica sacudió a la Iglesia católica luego de que se publicara en Múnich un informe sobre pederastia. El documento, con más de 1.000 páginas y dado a conocer por un bufete de abogados de la ciudad, pone en el ojo del huracán al papa emérito, Benedicto XVI. Las acusaciones sobre él datan de la época en que este fue arzobispo de esa ciudad, entre 1977 y 1982, y lo denuncian por haber actuado de manera errónea en por lo menos cuatro casos de violencia sexual acontecidos bajo su arzobispado.

Los investigadores señalan que dos de los casos en los que Benedicto XVI, cuyo nombre secular es Joseph Ratzinger, está involucrado fueron sancionados directamente por el Estado. Sin embargo, las personas condenadas continuaron con sus servicios pastorales y sin ningún tipo de repercusión por parte de la Iglesia. Los investigadores están convencidos, además, de que el papa tenía conocimiento del caso de un párroco llamado “Joseph H”, que en 1980 fue trasladado a Múnich tras haber sido acusado de pederastia en la ciudad de Essen. Luego de ser enviado allí, “Joseph H” continuó realizando abusos, lo que llevó a que fuera condenado a 18 meses de prisión.

En un pronunciamiento oficial, el Vaticano afirmó sentir vergüenza y remordimiento por los casos de violencia sexual reportados en el informe, que involucran de manera directa a varios miembros de la Iglesia católica en Alemania, y expresó su solidaridad y cercanía con las víctimas. El papa Francisco aseguró, un día después de la publicación del comunicado del Vaticano, que la Iglesia estaba trabajando para darles a las víctimas la seguridad de la justicia por los crímenes cometidos. El sumo pontífice también afirmó que, persiguiendo este fin, había procedido a actualizar las normas que condenan este tipo de abusos en la Congregación para la Doctrina de la Fe, la organización encargada de custodiar la correcta doctrina en la Iglesia católica.

benedicto xvi y francisco
Benedicto XVI y el papa Francisco. (AP Photo/Gregorio Borgia, File) - Foto: AP

Mientras tanto, el asistente personal de Benedicto XVI, quien hablaba en nombre del expapa, aseguró que este no tenía conocimiento sobre los casos de abuso sexual y que las acusaciones en su contra eran falsas. Sin embargo, unos días después Ratzinger aceptó haber estado presente en una reunión, realizada el 15 de enero de 1980, en la que se discutió acerca de un párroco acusado de pedofilia. Benedicto atribuyó su anterior negación de los acontecimientos a un error editorial en la declaración presentada por su equipo y, además, afirmó que el acto no fue cometido de mala fe.

Ratzinger aseguró que durante dicha reunión no se discutió acerca de la designación pastoral del sacerdote ni mucho menos se tomó una decisión al respecto. Según afirmó el papa emérito, lo que se trató en ese momento fue la posibilidad de darle al párroco acusado alojamiento mientras recibía tratamiento terapéutico en Múnich. Benedicto XVI no solo omitió castigar a “Joseph H”, sino que tampoco informó al Vaticano acerca de los acontecimientos.

Este caso revive las heridas que han dejado en la Iglesia los miles de casos de pederastia denunciados contra sacerdotes y pone en entredicho la actuación del papa emérito. Todavía no está claro su futuro, pero lo que sí dejan en evidencia sus declaraciones es el manto de duda no solo respecto a su actuación, sino también frente a la Iglesia católica y la relación que guarda con graves casos de abuso sexual que podrían seguir apareciendo.