La Comisión Europea (CE) presentó este jueves una nueva estrategia en materia de visados que refuerza el control sobre los regímenes de exención de visado existentes, incluidos los que permiten a los ciudadanos de países como Colombia ingresar al espacio Schengen sin necesidad de visa, aunque la exención en sí no se modifica por ahora.
La nueva política busca vincular la concesión de visas a criterios adicionales de cooperación, como la colaboración de otras naciones en la readmisión y retorno de migrantes irregulares, y contempla mecanismos más estrictos para suspender, denegar o restringir la emisión de visas si un país actúa de forma considerada hostil a la seguridad de la UE.

Con estos planes, la Comisión busca, principalmente, reducir la migración “ilegal”; así lo afirmó el comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner. Asimismo, pretende reforzar la lucha contra las redes de tráfico de personas e impulsar la atracción de talento hacia Europa, con el fin de aumentar la competitividad económica en la región.
¿Qué cambia y qué se mantiene?
El régimen de exención de visa para ciudadanos colombianos que viajan por períodos cortos (un período de hasta 90 días) no ha sido eliminado ni modificado. El cambio radica en el fortalecimiento de los controles; esto implica una supervisión constante para verificar que los países exentos cumplan con los protocolos de seguridad y cooperación migratoria exigidos por la UE. Esto significa que, si las condiciones cambian y se detectan incumplimientos, Bruselas podría activar medidas restrictivas en un futuro.

Parte de la nueva estrategia también incluye una revisión más profunda del régimen de exención de visados con países como Colombia, Brasil, Argentina, Japón o Estados Unidos, con el objetivo de “garantizar el cumplimiento continuo y evitar el uso indebido de los viajes sin visado”, explicó el comisario.

Los cambios forman parte de una primera estrategia de visados de la UE que la Comisión presentó junto con un plan quinquenal de migración y asilo, destinado a enfrentar los desafíos de los próximos cinco años, reducir la migración irregular y luchar contra las redes de tráfico de personas, con iniciativas que van desde la digitalización de procesos hasta la simplificación del reconocimiento de cualificaciones profesionales.
Uno de los elementos clave en la nueva política es la vinculación del artículo 25 bis, que ahora obliga a que la cooperación en la readmisión de migrantes irregulares sea un factor para conservar la exención de visado. Si un país no colabora con estos retornos, las autoridades europeas tendrían la potestad de suspender o restringir temporalmente la exención.

En la misma línea se sitúa la Estrategia Europea de Asilo y Migración. Estos son los objetivos políticos de la Unión en esta materia para los próximos cinco años, que están basados en el uso de “una diplomacia migratoria firme” para afrontar estos desafíos.
