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Tan solo en Latinoamérica 23 millones de personas llegaron a hacer teletrabajo durante la pandemia de la covid-19. - Foto: Corbis

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OMS y OIT estiman que urge proteger a quienes trabajan desde casa

Tan solo en Latinoamérica 23 millones de personas llegaron a hacer teletrabajo durante la pandemia de la covid-19.

Un nuevo informe técnico sobre el teletrabajo seguro y saludable, desarrollado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), detalla los beneficios y riesgos sanitarios de esta modalidad laboral, que entró al ruedo principalmente en la pandemia de la covid-19.

Entre los beneficios que relata el informe se encuentran una mayor disposición de tiempo y equilibrio entre la vida personal y laboral, la posibilidad de realizar actividades físicas antes, durante y después de la jornada, un horario que puede ser flexible, la reducción en los costos operativos de las compañías y del tiempo y tráfico en desplazamientos.

Estas ventajas de trabajar desde casa son, sin duda, un factor que puede beneficiar la salud física y mental de quien labora, así como su productividad misma dentro de una compañía.

No obstante, el teletrabajo sin una planeación y cuidado puede llegar a ser muy nocivo para la salud. “En los casi dos años transcurridos desde el inicio de la pandemia, ha quedado muy claro que el teletrabajo puede aportar fácilmente beneficios para la salud, pero también puede tener un efecto nefasto”, afirma la doctora María Neira, directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS.

Las personas que trabajan en remoto sin una asistencia en salud y seguridad adecuadas pueden tener repercusiones importantes en su bienestar social, llegando a experimentar aislamiento, agotamiento, depresión, violencia doméstica, lesiones musculoesqueléticas -y de otro tipo-, fatiga ocular, aumento del consumo de tabaco y alcohol, exceso de tiempo sentadas ante una pantalla, y un aumento nocivo de peso, afirman los entes internacionales.

En ese sentido, el informe describe el papel que deberían desempeñar los gobiernos, los empleadores y los trabajadores, así como los servicios de salud laboral para promover y proteger la salud y seguridad de quienes trabajan a distancia.

”La pandemia ha dado lugar al surgimiento del teletrabajo y ha cambiado efectivamente la naturaleza del trabajo de muchos trabajadores prácticamente de la noche a la mañana”, dice la doctora Neira, que hace énfasis en que el efecto positivo o negativo del trabajo en casa dependerá de que los gobiernos, empleadores y trabajadores se articulen.

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El teletrabajo puede llegar a ser muy beneficioso o muy nocivo para la salud de los empleados de una compañía, esto depende de las herramientas que tengan para gestionarlo, afirman la OMS y OIT. - Foto: Tima Miroshnichenko from Pexels

Asimismo, Neira señala que otro de los factores decisivos en el impacto del teletrabajo es la existencia de servicios de salud laboral ágiles e imaginativos que ejecuten políticas y prácticas que puedan ser de provecho para la empresa y sus colaboradores.

Lo anterior resulta ser primordial ya que, según la OIT y la OMS, esta modalidad laboral les dio a los empleados y empleadores ventajas y mejoras que no quieren perder, y por eso llegó para quedarse.

“El teletrabajo y, en particular, el trabajo híbrido han venido para quedarse y es probable que aumenten después de la pandemia, ya que tanto las empresas como las personas han experimentado su viabilidad y sus ventajas”, asegura Vera Paquete-Perdigão, directora del Departamento de Gobernanza y Tripartismo de la OIT.

“A medida que nos disponemos a salir del ´compás de espera´ para asentarnos en una nueva normalidad, tenemos la posibilidad de incorporar nuevas políticas, prácticas y normas de apoyo que garanticen que millones de personas que realizan trabajo remoto tengan un trabajo saludable, feliz, productivo y decente”, agregó la directora.

Según el informe, es vital que los servicios de salud laboral estén capacitados para prestar asistencia en salud ergonómica, mental y psicosocial a quienes trabajan a distancia, esto a través de tecnologías digitales de telemedicina.

Otras medidas que proponen las entidades internacionales para garantizar el desarrollo saludable del trabajo en remoto incluyen una dotación con el equipo adecuado para realizar sus tareas, formar a los directivos de la compañía en la gestión eficaz de los riesgos, establecer el derecho a la “desconexión” y días suficientes de descanso.

Finalmente, el documento ofrece recomendaciones prácticas para que la organización del teletrabajo atienda a las necesidades tanto de los trabajadores como de las organizaciones. Entre ellas, debatir y formular planes de trabajo individuales para el teletrabajo y aclarar las prioridades, ser claros con respecto a los plazos y a los resultados previstos, acordar un sistema común que anuncie la disponibilidad para trabajar y garantizar que los directivos y los compañeros respeten el sistema, afirma la OIT en su portal web.