Hakan Aysal, un hombre turco de 41 años, fue condenado a cadena perpetua, acusado de empujar a su esposa (con siete meses de embarazo) por un acantilado durante unas vacaciones en Butterfly Valley o el Valle de las mariposas en el sur de Turquía.
La sentencia se conoció cuatro años después de que Aysal fuera arrestado al ser señalado de que su pareja, Semra Aysal (de 32 años), y el bebé en su vientre fallecieran.
Medios internacionales apuntan a que la mujer le tenía miedo a las alturas, pero que finalmente fue convencida de hacer ese trayecto. Posteriormente, y con la excusa de tomar una selfi, habría sido empujada desde una altura de 302 metros, lo que le causó la muerte instantánea.
Según New York Post, el tribunal evocó cómo ocurrieron los hechos en junio de 2018, y el seguro de vida que el turco intentó cobrar no mucho tiempo después de la tragedia. La póliza cubría un valor de 57.000 dólares (más de 270 millones de pesos colombianos) y que estaba a nombre de ella.
Ante el Tribunal Penal Superior de Fethiye, este hombre apeló a una condición mental inestable para intentar mediar en la condena; sin embargo, esta fue negada y en una audiencia previa se le había declarado culpable. En ese sentido, el Departamento de Medicina Forense no encontró válidas sus afirmaciones.
Muğla'ya tatil bahanesiyle götürdüğü 7 aylık hamile eşini 400 bin liralık sigorta parasını alabilmek için Kelebekler Vadisi'nden iterek öldüren pişkin katil Hakan Aysal, sosyal medya üzerinden kendisine hakaret eden 200 kişiyi avukatı aracılığıyla tespit edip şikayetçi oldu. pic.twitter.com/r4KaiuKlAN
— Vaziyet (@vaziyetcomtr) February 20, 2022
“Ni siquiera parecía triste”
De acuerdo con el diario ‘The Sun’, los fiscales aseguraron que el único motivo por el cual la pareja estuvo sentada al menos tres horas en el acantilado fue para que el esposo se asegurara de que nadie testificaría algo contrario a un accidente. La acusación detalla que la compañía de seguros recibió la solicitud de cobro, pero que esta se frenó cuando se hizo público que una investigación rodeaba a Aysal.
Cuando llegó el momento de recoger el cuerpo, en junio de 2018, la familia de la víctima asegura que su esposo se comportaba de una manera inusual, como si no le afectara la pérdida. “Mi familia y yo fuimos destruidos, pero Hakan ni siquiera parecía triste”, dijo Naim Yolcu, hermano de la mujer, según ese diario británico.

“Mi hermana siempre estuvo en contra de pedir préstamos. Sin embargo, después de su muerte, nos enteramos de que Hakan había tomado tres préstamos en nombre de mi hermana”, afirmó Yolcu y añadió: “Además, Hakan tenía miedo a las alturas, ¿qué deporte extremo va a hacer cuando tenga miedo a las alturas?”.
“No empujé a mi esposa”
En relación con las pólizas de vida, Aysal dijo que las había adquirido antes de casarse por los riesgos que implica practicar deportes extremos, uno de sus intereses desde 2014. “No examiné mucho la póliza. El banquero arregló el papeleo (...). Se lo llevé a mi esposa para que lo firmara. No sabía que había tal artículo”, respondió cuando se le cuestionó por un aparte que lo dejaba como heredero.
Su relato lo sustenta con que “el accidente” se produjo luego de que se tomaran una foto y su esposa supuestamente dejara el celular en el bolso. “Más tarde me pidió que le diera el teléfono. Me levanté y luego escuché a mi esposa gritar detrás de mí cuando me alejé unos pasos para sacar el teléfono”, recoge The Sun.
La Plataforma Detengamos el Feminicidio contabilizó en Turquía 2021, 280 asesinatos a mujeres (atribuidos a hombres). Además, recalcó que los cuerpos de 217 fueron hallados de forma misteriosa el año pasado.

