Bangladesh enfrenta una de las peores crisis sanitarias de los últimos años debido a un devastador brote de sarampión que ha dejado un saldo que sobre pasa las 1.000 muertes principalmente entre niños, y decenas de miles de casos en todo el país.

La situación ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias internacionales, mientras los hospitales luchan contra la sobreocupación y la llegada constante de menores con complicaciones asociadas a esta enfermedad altamente contagiosa.
De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud de Bangladesh, desde marzo se han registrado más de 166.000 casos sospechosos de sarampión, de los cuales cerca de 19.835 han sido confirmados mediante pruebas de laboratorio.
La cifra de fallecidos sobrepasa los 999 casos sospechosos y confirmados, según los datos más recientes conocidos este miércoles.

El brote representa un duro retroceso para un país que durante años había logrado mantener bajo control la enfermedad gracias a sus programas de vacunación. Sin embargo, las interrupciones en las campañas de inmunización durante los últimos años dejaron importantes sectores de la población infantil sin la protección necesaria.
Expertos y autoridades han relacionado la crisis con las dificultades en los programas de vacunación registradas entre 2024 y 2025, en medio de la inestabilidad política y problemas en el suministro de vacunas. La cobertura de la segunda dosis contra el sarampión cayó del 93 % en 2024 al 86 % en 2025, aumentando así la vulnerabilidad de miles de niños.
📢Bangladesh comunica cerca de 20.000 casos sospechosos de sarampión en lo que va de 2026.
— Vacunas.org (@AEV_Vacunas) April 25, 2026
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Los menores de cinco años se encuentran entre los grupos más afectados. El sarampión puede causar fiebre, síntomas respiratorios y erupciones cutáneas, pero también puede derivar en complicaciones graves, como neumonía y encefalitis, especialmente entre los niños pequeños.
Ante la magnitud de la emergencia, el Gobierno de Bangladesh, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, Unicef y la alianza internacional Gavi, puso en marcha una campaña de vacunación de emergencia que inicialmente se concentró en niños de entre seis meses y cinco años y posteriormente se amplió a otras regiones.

No obstante, los expertos advierten que la vacunación de emergencia no será suficiente si no se recuperan los programas rutinarios de inmunización. La Organización Mundial de la Salud sostiene que una cobertura cercana al 95 % es necesaria para impedir una propagación sostenida del virus.

La crisis sanitaria se desarrolla, además, mientras Bangladesh enfrenta un aumento de los casos de dengue, lo que incrementa la presión sobre los hospitales. Las autoridades buscan ahora contener dos emergencias simultáneas, mientras cientos de miles de familias permanecen expuestas a un sistema de salud cada vez más exigido.
