Un tribunal de apelación del Vaticano ordenó el martes que el juicio contra el cardenal italiano Angelo Becciu, acusado de malversación, deberá repetirse debido a “errores de procedimiento” en el primer proceso.
Becciu fue en su momento una de las figuras más influyentes del Vaticano, asesor del papa Francisco e incluso considerado papable, hasta que una operación inmobiliaria opaca en Londres lo llevó a enfrentar a la justicia y al ostracismo clerical, exclusión de un miembro del clero de sus funciones.
Mientras se programa la repetición del juicio, que comenzará el 22 de junio, la condena dictada en 2023 seguirá vigente, según una copia de la decisión a la que tuvo acceso AFP.
El cardenal italiano fue condenado en diciembre de 2023 a cinco años y medio de cárcel por fraude en operaciones financieras de la Santa Sede, además de una multa de 8.000 euros —poco más de 9.000 dólares—.

Sin embargo, el cardenal no se encuentra recluido en una cárcel y no se espera que cumpla la condena hasta haber agotado todas las vías de apelación.
El tribunal de apelación justificó su decisión de repetir el caso al señalar que los documentos recopilados durante la investigación preliminar no fueron comunicados íntegramente a la defensa.
Además, una orden papal —o rescriptum— publicada por Francisco para autorizar al fiscal a llevar a cabo una investigación preliminar fue invalidada por no haber sido comunicada a la defensa.

Los abogados de uno de los coacusados de Becciu, Fabrizio Tirabassi, calificaron la decisión del tribunal de apelación de “histórica”.
“Por primera vez en la historia del Vaticano, el tribunal dictaminó que un rescripto papal era inválido y nulo por no haber sido publicado”, afirmaron los abogados Massimo Bassi y Cataldo Intrieri al Huffington Post.

La caída de Becciu se produjo en medio de una serie de reformas impulsadas por Francisco destinadas a sanear las finanzas del Vaticano.
En este contexto, el cardenal es el funcionario de más alto rango de la Iglesia católica que ha comparecido ante el Tribunal Penal del Vaticano, la justicia civil de este Estado.
El caso se centró en la compra de un edificio de lujo en Londres que empañó la imagen de la Iglesia y puso en evidencia el uso imprudente del Óbolo de San Pedro, la gran colecta anual de donativos destinada a las obras caritativas del papa. La operación también generó pérdidas sustanciales en las finanzas del Vaticano.

Becciu era entonces prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. El papa Francisco lo obligó a renunciar y le retiró sus privilegios de cardenal en 2020.
Antes había sido el número dos de la Secretaría de Estado entre 2011 y 2018. Debido a su condena, Becciu no pudo participar en el cónclave que eligió al papa León XIV el año pasado.
*Con información de AFP.
