Para el secretario de Estado Marco Rubio, la expiración del tratado New Start marca el fin de un modelo de control nuclear “obsoleto” y abre un escenario en el que Estados Unidos ya no puede negociar la seguridad estratégica global sin incluir a China.

Expira el tratado New START y crece la incertidumbre sobre el control nuclear global
La expiración del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (New START) el 5 de febrero de 2026 marcó un punto de quiebre en la arquitectura de seguridad internacional.
Por primera vez en más de cinco décadas, Estados Unidos y Rusia quedaron sin un acuerdo vigente que limite y permita verificar sus arsenales nucleares estratégicos, una situación que reabre temores sobre una nueva etapa de competencia armamentista entre las principales potencias atómicas del mundo.
Firmado en 2010 y en vigor desde 2011, el New START establecía topes verificables al número de ojivas nucleares desplegadas y a los sistemas estratégicos de lanzamiento.
Además, contemplaba un régimen de inspecciones y de intercambio de información que buscaba reducir el riesgo de errores de cálculo y escaladas involuntarias.
Su expiración deja un vacío legal y político que afecta directamente la previsibilidad y la transparencia entre Washington y Moscú, responsables de la mayor parte del arsenal nuclear global.
En este contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, fijó una posición clara sobre el significado del fin del tratado.
Según explicó, el New START fue negociado “en otro momento para enfrentar otro desafío” y ya no cumple su propósito frente a las amenazas actuales.
Para Rubio, la expiración del acuerdo no representa un retroceso en el compromiso de Estados Unidos con la reducción de riesgos nucleares, sino la constatación de que el marco heredado de la posguerra fría quedó desfasado frente a un escenario geopolítico más complejo.
Desde el Departamento de Estado, Rubio subrayó que el interés de Washington en disminuir las amenazas nucleares globales sigue siendo genuino.
Sin embargo, advirtió que Estados Unidos no aceptará condiciones que perjudiquen su seguridad ni negociaciones que ignoren incumplimientos con el único objetivo de alcanzar un acuerdo formal.
On February 5, 2026, the New START Treaty expired. Negotiated at a different time to meet a different challenge, New START no longer serves its purpose. Our desire to reduce global nuclear threats is genuine, but we will not accept terms that harm the United States or ignore…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) February 6, 2026
Crece la incertidumbre sobre el control nuclear global, según Marco Rubio
En su planteamiento, cualquier nuevo marco de control de armas deberá establecer estándares elevados para todos los potenciales pares nucleares, sin excepciones ni concesiones que debiliten la posición estadounidense.
Marco Rubio también dejó claro que las futuras negociaciones se llevarán a cabo desde una “posición de fuerza”, un mensaje que refleja el giro estratégico de Washington frente a un mundo multipolar y al crecimiento de otros arsenales, en particular el de China.
Esta postura supone un alejamiento del enfoque estrictamente bilateral que caracterizó durante décadas las conversaciones entre Estados Unidos y Rusia, y abre la puerta a un modelo de control nuclear más amplio, aunque políticamente más difícil de concretar.

Sin mecanismos de verificación obligatorios y sin límites legalmente vinculantes, analistas y organismos internacionales advierten que la estabilidad estratégica se vuelve más frágil y que aumentan los riesgos de desconfianza y de decisiones basadas en percepciones erróneas.
Para la administración estadounidense, la etapa que se abre tras el fin del tratado no implica renunciar al control de armas, sino redefinirlo.
La visión expresada por Rubio apunta a construir un nuevo marco que responda a las realidades del siglo XXI y que, según Washington, no sacrifique la seguridad nacional en nombre de acuerdos que ya no reflejan el equilibrio de poder actual.
