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“Abrir las fronteras”: ¿la invitación a Maduro para posesión de Petro es el siguiente paso?

El excanciller y decano de la Universidad del Rosario, Julio Londoño Paredes, explica qué significa el anuncio del presidente electo en las relaciones con el vecino país.


Gustavo Petro comenzó a adelantar gestiones con miras a su posesión el próximo 7 de agosto. Uno de los frentes en que ya se sabe que habrá un cambio radical es en las relaciones con el Gobierno de Venezuela. De hecho, el presidente Nicolás Maduro fue uno de los primeros en felicitar al líder de izquierdas tras su victoria el pasado domingo.

En un trino, Petro aseguró lo siguiente: “Me he comunicado con el Gobierno venezolano para abrir las fronteras y restablecer el pleno ejercicio de los derechos humanos en la frontera”. El anuncio, según el excanciller Julio Londoño Paredes, es lógico y apunta en la dirección que se anticipaba tras sus propuestas de campaña.

Además, las fronteras no estaban cerradas. El presidente Duque había tomado esa decisión el 2 de junio de 2021. La medida ha permitido la normalización del paso de ciudadanos venezolanos y colombianos por esos puntos.

Lo que sí demuestra es un avance rápido en la dirección del restablecimiento de las relaciones. “La política exterior no fue un tema fundamental de la campaña. Sin embargo, hay unos aspectos en los que no existen muchas alternativas de manejo: Estados Unidos, Venezuela, Nicaragua y Cuba. Lo que no quiere decir que sean las únicas piezas del rompecabezas”, advirtió el excanciller.

Es claro que Petro está dando los pasos para normalizar las relaciones con Venezuela y el tema de las fronteras es el primero pero, como aclara Londoño, “dicha medida no se puede adoptar de la noche a la mañana”.

Eso sí, “la presencia de Petro podrá contribuir a dejar de lado las crispadas relaciones que han sido factor de tensión e intranquilidad para los habitantes de la frontera y, en general, para los dos países”, agrega.

Migrantes venezolanos
El primer cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela se produjo en agosto de 2015, por decisión del Gobierno de Nicolás Maduro. - Foto: ALEXANDRA RUIZ POVEDA

Londoño cuenta que las principales dificultades se presentaban esencialmente entre el departamento de Norte de Santander y el estado Táchira, ya que en el sector de Paraguachón, entre La Guajira y El Zulia, la situación es diferente.

“Después vendrá algo simbólico pero importante, que es si Maduro es invitado a la transmisión del mando y sobre el nivel de su representante, si decide no hacerse presente. No debe olvidarse que tanto Maduro, como Diosdado Cabello, tienen mucha resistencia en nuestro país y que más de dos millones de venezolanos se encuentran en nuestro territorio”, dijo.

“Luego, será necesario el diálogo para la normalización progresiva de las relaciones. Pero vamos para allá”, agregó.

En su columna para la edición extraordinaria de la revista SEMANA, con motivo del triunfo de Gustavo Petro, Londoño había enumerado también las diferencias de este momento con el que vivió Venezuela en 1998, cuando Chávez se alzó con el poder.

“También con un país hastiado de la corrupción y de la política tradicional, obtuvo el 57 % de los votos, contra el 40 % de su contendor. Además, con la diferencia de que Chávez había sido solo un militar golpista, mientras que Petro ha estado incrustado en ese medio por más de 20 años”, dijo.

Nicolas Maduro
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, gesticula mientras habla en una rueda de prensa conjunta con su homólogo iraní, Ebrahim Raisi, en el Palacio de Saadabad en Teherán, Irán, el sábado 11 de junio de 2022. (Foto AP/Vahid Salemi) - Foto: AP

A futuro, Londoño ve que el Gobierno Petro tendrá que alejarse de Guaidó. Según él, aunque será un cambio de línea, eso ya ha empezado a darse no solamente dentro de la oposición venezolana, sino por parte de los Estados Unidos y otros Estados. Generará expectativas y preocupaciones a la oposición más activa en Venezuela, pero eso no tiene solución.

A pesar de las críticas que generará este giro en política exterior, para el excanciller es claro que dos países con una frontera de 2.219 kilómetros, una de las más peligrosas del mundo, con la presencia de grupos armados colombianos, con una importante población de origen colombiano en Venezuela y con más de dos millones de venezolanos en nuestro país, no pueden darse la espalda indefinidamente.