Un nuevo e indignante hecho de inseguridad conmociona a la capital del país. Una mujer de la tercera edad, identificada como María del Consuelo Castiblanco de Forero, fue víctima de un elaborado esquema de engaño y presunto suministro de sustancias inhibitorias del control mental, en un recorrido que inició en la localidad de Engativá y culminó con el hurto de 70 millones de pesos de sus cuentas de ahorro.

Los hechos se registraron el pasado martes 11 de agosto, cuando la víctima, quien reside habitualmente en la ciudad de Barranquilla y se encontraba de paso por Bogotá, se dispuso a abordar un vehículo del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) en el barrio Bachué, sobre la calle 90, en la localidad de Engativá.

El abordaje y el mecanismo de sumisión
De acuerdo con las recopilaciones de cámaras de seguridad y las declaraciones de los familiares, el suceso inició alrededor de las 10:30 de la mañana en el paradero de buses del sector. En ese punto, la víctima fue interceptada por dos mujeres de edad adulta —una de ellas al parecer de nacionalidad extranjera—, quienes utilizaron el pretexto de necesitar ayuda para cobrar un supuesto premio de lotería.
La propia víctima, María del Consuelo Castiblanco, relató los momentos iniciales de la interacción y la pérdida paulatina de su capacidad de reacción, señalando: “Llegué al paradero del SITP de la noventa. Ahí me abordaron dos mujeres, una ecuatoriana y otra. Dijo la chica ecuatoriana: ‘Ay, ayúdenme, estoy desorientada’ (...) Fuimos caminando como a dos cuadras, pararon, sacaron el sobre con un billete de lotería e hicieron una llamada verificando la lotería de Boyacá (...) No sé, tomé una aromática de ahí, pero antes yo ya iba mareada cuando destaparon ese papel. Las mujeres esas hasta me abrazaban”.

Tras el abordaje inicial, las agresoras condujeron a la mujer a una panadería cercana del sector de Bachué, lugar donde permanecieron por espacio de una hora.
Durante este tiempo, según se constata en videos de vigilancia recopilados por la familia, las sospechosas manipularon las pertenencias y el teléfono celular de la víctima, identificando sus movimientos financieros y la existencia de recursos provenientes de una herencia familiar depositados en el Banco Agrario.
Delis Cristina Forero Castiblanco, hija de la víctima, detalló el estado de vulnerabilidad en el que se encontraba su madre, comentando: “Mi mamá está en el paradero de SITP y la abordan dos mujeres; le muestran como un billete de lotería. En ese momento mi mamá dice que algo había, porque ella quedó muy, muy vulnerable. Le dieron escopolamina o no sé qué clase de droga. Se la llevaron a una panadería cercana; duraron más o menos una hora con mi mamá ahí adentro, buscándole el celular, mirándole todo lo que tenía”.
Recorrido por las sedes bancarias y retiros sistemáticos
Una vez identificados los fondos, las asaltantes trasladaron a la señora Castiblanco en un vehículo de transporte público tipo taxi hacia la sede del Banco Agrario ubicada en la Calle 100. En este punto, las delincuentes gestionaron el bloqueo y la reexpedición de la tarjeta débito de la víctima directamente en taquilla, argumentando el extravío del plástico original.

En dicha sucursal bancaria se efectuó el primer retiro en efectivo por un monto de 10 millones de pesos. Posteriormente, tras realizar una parada intermedia en un establecimiento comercial donde le suministraron alimentos y bebidas a la víctima, las delincuentes identificaron que la cuenta conservaba un saldo superior.
Acto seguido, se desplazaron hacia la sede del Banco Agrario de la Avenida Chile (Calle 72 con Carrera 10). En este establecimiento, mediante maniobras de presión y aprovechando el estado de indefensión de la usuaria, lograron la entrega de 60 millones de pesos adicionales en efectivo.
La víctima describió lo sucedido al interior de la oficina bancaria y la forma en que los recursos fueron retirados sin requerir verificaciones adicionales de seguridad: “Llegamos ya al banco; una de las personas que me atacó se acercó y de una vez hizo hacer la transferencia. Cuando dijo que 60 millones y yo que qué, pues no sé si me consintió o qué. La señora de la caja del banco puso la plata encima y no le pidió nada de seguridad. Alcanzó a decir: ‘¿Necesitan de un acompañamiento?’, y la infeliz dijo: ‘No, la familia, la familia’. La muchacha estaba contando la plata en la maquinita y la vi nerviosa; me acuerdo que tenía el maletín y eso guardaba rápido la plata”.
Por su parte, la hija de la afectada señaló las inconsistencias observadas en los procedimientos de atención al cliente de la entidad financiera: “Mi mamá, que ya ella estando en el banco, dice que ella nunca cogió la plata. Siempre hubo una mujer acompañada y ella fue la que cogió la plata. La señora que estaba al lado fue quien cogió la plata. Mejor dicho, como uno dice, hasta pueden ser cómplices las cajeras; uno no sabe... Ese banco está solo, solo. Pues las atacantes también ya de pronto hasta tenían a qué banco vamos a ir”.
Abandono de la víctima y auxilio institucional
Tras consolidar el hurto de los 70 millones de pesos, las delincuentes trasladaron a la víctima a una calle aledaña a la sucursal de la Avenida Chile. Utilizando el engaño de comprar un medicamento en una droguería cercana, enviaron a la señora Castiblanco a realizar una gestión corta, momento que aprovecharon para huir del lugar con el maletín que contenía el dinero.

Al percatarse del abandono y recuperar parcialmente la orientación, la adulta mayor retornó a la sede bancaria y posteriormente se dirigió a un Comando de Atención Inmediata (CAI) de la Policía Nacional cercano al sector, donde recibió los primeros auxilios por parte del personal de turno.
La víctima relató de la siguiente manera el momento de la huida y su posterior llegada a la unidad policial: “Vaya que dé la vueltica en la droguería; cuando yo volteé a mirar, caí en cuenta y dije: ‘Dios mío, apárame, me robaron. Y yo me devolví al banco, salí del banco, había un celador en uno de los edificios y me dijo: ‘Señora, el CAI está a media cuadra’. Cuando voy al CAI, me hicieron un tinto el muchacho, muy buena persona. Yo, después de que tomé el tinto, miré como hacia arriba. Dios mío, y mi cuerpo empezó como a volver en sí a ese lugar”.
Posteriormente, la mujer logró desplazarse por sus propios medios utilizando el sistema TransMilenio hasta la residencia de sus familiares. Debido al cuadro de mareo, desorientación y posible intoxicación, fue trasladada a un centro asistencial para la realización de evaluaciones médicas, exámenes de sangre, orina y una tomografía axial computarizada (TAC).
Denuncias e investigación en curso
Los familiares de la víctima interpusieron la denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación por el delito de hurto calificado y agravado. Asimismo, radicaron un derecho de petición ante el Banco Agrario de Colombia solicitando explicaciones sobre los protocolos de seguridad aplicados durante la expedición de la nueva tarjeta débito y la entrega de sumas elevadas de dinero en efectivo a personas acompañadas por terceros en actitud sospechosa.
Delis Cristina Forero, hija de la víctima, expresó la frustración de la familia ante el impacto económico y emocional causado a su madre: “Se colocó la denuncia ante la Fiscalía de lo que había pasado. Y también se colocó un derecho de petición al Banco Agrario, contando todo, mostrando los videos, la tarjeta, todo lo que pasó. Estamos a la espera de lo que diga la Fiscalía, de lo que también nos diga el banco. Porque tú sabes que 70 millones nadie se los regala a nadie. Es esa rabia que le da a uno como hijo de sentirse como pucha”.
Las investigaciones se concentran actualmente en el análisis de las cámaras de seguridad de la panadería en el barrio Bachué, las inmediaciones del paradero del SITP y los circuitos cerrados de televisión de las dos sedes bancarias involucradas, con el objetivo de identificar la identidad de las dos mujeres responsables del delito.
