Facatativá, pequeña ciudad a la que los muiscas llamaron “fortaleza más allá de la llanura”, está en emergencia, pero no es una situación común, es similar a la que imaginó hace 68 años Gabriel García Márquez y a la que tituló Caracas sin agua.
Sí, Faca, ese municipio ubicado a cerca de 50 kilómetros de Bogotá, en el que viven unas 180 mil personas, se está quedando sin agua.

De ahí que su alcalde, Luis Carlos Casas, haya emprendido varias acciones: interponer denuncias en Fiscalía para quienes derrochan agua, abrir espacios de negocios con Bogotá para comprarle líquido, abrir cinco pozos subterráneos para extraer más y elevar oraciones para que llueva.
El escenario es apocalíptico. El mandatario ha ido en varias ocasiones al embalse de Mancilla y desde allí ha tratado de tocar el corazón de sus coterráneos. En ese lugar, en el que en las mejores épocas se albergaba hasta 300 mil metros cúbicos de agua, hoy no hay más de 20 mil.

“Quiero reiterar como alcalde de este municipio que seguimos haciendo grandes esfuerzos en la perforación de pozos profundos, que es una de las líneas de abastecimiento de agua en el municipio de Facatativá”, dijo el mandatario.
Son cinco pozos, algunos que se vienen realizando desde el año pasado, para subsanar la necesidad del líquido que se requiere para su población.
La otra, según explicó el 28 de agosto, son las aguas superficiales. “Vienen de las quebradas, de los nacimientos de las partes altas de nuestro municipio, y aguas subterráneas, que es otra gran herramienta para fortalecer, combinar y dar la cantidad de agua potable”, aclaró.
También ha enviado a sus funcionarios a cerrar lavaderos de carros, que usan el agua potable para asear vehículos y ha inspeccionado cultivos señalados de malgastar el líquido.

El problema es que el embalse aparece seco y, en palabras del mandatario, si no llueve en 15 días, el agua se acaba.
“Si no llegara a llover entre 15 y 20 días, tendríamos aguas superficiales para darle la ciudadanía, el panorama más crítico es que si no llueve, solamente quedaríamos con pozos profundos”, señaló.
Contrario a lo que escribió Gabriel García Márquez, que era todo ficción, lo que vive Faca sí es realidad. El pueblo se puede quedar sin agua y sería obligado a declarar la alerta roja.
Y pensar que en marzo sus habitantes imploraban ayuda porque, producto de la ola invernal, sus casas habían quedado bajo el agua.
