Muy cerca de Bogotá hay diversidad de lugares que vale la pena conocer y que tienen una gran relevancia no solo por su riqueza paisajística, sino por su relevancia histórica que los hace únicos.

Dentro de esas muchas opciones se encuentra el Parque Arqueológico de Facatativá o Las Piedras del Tunjo, uno de los escenarios naturales y de valor histórico más representativos de Cundinamarca y pocos minutos de la capital del país.
Es un lugar que se caracteriza por enormes formaciones rocosas que se levantan entre zonas verdes, senderos y pequeños cuerpos de agua, creando un paisaje particular que combina naturaleza e historia.
Estas rocas son de origen natural y, lo que se dice, es que han sido moldeadas durante miles de años por procesos geológicos. Sin embargo, su importancia va mucho más allá de su aspecto: varias de ellas conservan pictografías prehispánicas atribuidas a los muiscas, comunidades indígenas que habitaron la región.

Recorrer sus senderos permite observar las enormes rocas desde diferentes perspectivas, conocer las pinturas rupestres y disfrutar de un entorno de bosque y vegetación de clima frío.
Además, su cercanía con Bogotá lo convierte en una alternativa atractiva para una escapada de un día, pues es una buena opción para quienes buscan combinar senderismo con naturaleza, arqueología y datos históricos.

¿Cómo llegar?
La llegada hasta este destino es muy fácil. Desde Bogotá se pue ir en un bus intermunicipal que se toma en la Terminal de Salitre o en el Portal 80 con destino a Facatativá. El trayecto dura aproximadamente una hora y 15 minutos. Una vez en el pueblo, el parque está muy cerca del casco urbano por lo que es posible legar caminando o en un taxi .
Si la decisión es ir en carro particular se puede salir por la Calle 13 o la Calle 80 hacia el occidente y llegar hasta el mencionado municipio. El parque cuenta con zona de parqueadero.

Recomendaciones a tener en cuenta
De acuerdo con la Organización Colparques, hay algunas recomendaciones que deben tenerse en cuenta en una visita a este escenario arqueológico. Lo primero es que allí no se permite la realización de fogatas y también están prohibidas las actividades de montañismo.
Tampoco está permitido el ingreso de bebidas alcohólicas, ni de mascotas que puedan poner en riesgo la fauna silvestre circundante y se deben atender las recomendaciones en torno a los senderos habilitados para movilizarse, además de que no se pueden realizar deportes extremos en los abrigos rocosos, entre otras.
