Boyacá tiene muchos encantos, y uno de ellos es que resulta ideal para el turismo de naturaleza, porque concentra una gran variedad de ecosistemas y paisajes en un mismo territorio.

Páramos, lagunas, bosques andinos, montañas, cascadas, ríos y valles hacen parte de la oferta que tiene esta región para los turistas que disfrutan de las actividades al aire libre y del contacto con la naturaleza.
Entre los muchos planes para realizar se encuentran las caminatas por ecosistemas de alta montaña y la contemplación de lagunas, así como recorridos a través de bosques y espacios ideales para la observación de fauna y flora.
Entre sus escenarios más llamativos se encuentran el Páramo de Ocetá, la Sierra Nevada del Cocuy, el Lago de Tota y el Santuario de Fauna y Flora Iguaque, pero no son los únicos. Hay otros espacios menos conocidos y poco concurridos que vale la pena conocer. Por ejemplo, la Laguna Las Coloradas, en Moniquirá; el Páramo y Laguna de Siscunsí, en Sogamoso; y Quebrada Grande y Pozos Azules, en Saboyá.

Lagunas Las Coloradas, Moniquirá
Este es considerado un espacio tranquilo con un lindo paisaje. La laguna está rodeada de bosques nativos de roble y helechos y se caracteriza por una tonalidad rojiza en su superficie, asociada a la vegetación acuática que habita en sus aguas y que es la que motivó el nombre.
El Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr) indica que, debido a su ubicación, en el centro de una montaña, este cuerpo de agua exhibe una escena natural reconocida por ecologistas y viajeros de todo el país. Allí se aprecia un cañón que lleva al río Moniquirá, un precipicio a través del cual se escurre una quebrada y un panorama de vida silvestre, característico de los bosques andinos. El viaje desde el casco urbano, por carretera destapada, demora 30 minutos, aproximadamente.

Páramo y Laguna de Sincunsí, Sogamoso
De acuerdo con Situr, el páramo del Siscunsí presenta las mejores alternativas de ecoturismo y allí se pueden apreciar amplias zonas de frailejones, cascadas naturales, humedales y la laguna que lleva el mismo nombre.

La vegetación de páramo contiene la diversidad más rica y abundante de las altas cumbres tropicales, como frailejones, pajonales, arbustos y plantas acuáticas. Su fauna está compuesta por anfibios, insectos y mamíferos como tinajos, curíes y liebres y, en cuanto a aves, es posible apreciar mirlas, perdices y el pato zambullidor. Este imperdible escenario natural está ubicado a menos de 40 kilómetros del casco urbano.

Quebrada Grande y Pozos Azules, en Saboyá
Es uno de los principales atractivos turísticos de este municipio boyacense. Es un escenario que permite conocer un atractivo natural con tres pozos de aguas cristalinas, formaciones de piedra plana, avistamiento de trucha arcoíris y caídas de agua rodeadas de vegetación nativa. Es un destino ideal para el ecoturismo y el descanso. Por el centro de los tres pozos pasa la mencionada quebrada.

Allí es posible hacer caminatas, conocer senderos que llevan a caídas de agua, además de apreciar lindas vistas que dejan sin aliento a cualquiera, en medio de un ambiente tranquilo.
