En Montería, Córdoba, la emergencia hizo que miles de familias abandonaran su hogar. Los animales también padecen esta tragedia invernal y hay quienes los auxiliaron, pero en otros casos no dio tiempo de nada y murieron ahogados.
Las ayudas no son solo para las personas, pues en el colegio San José, en Montería, hay una zona exclusiva para los perros, pero también para las gallinas, gallos y hasta los carneros.
En medio de todo este caos, Yalenis Mazón, una líder social, fue una de las que vio la necesidad de tener este espacio por lo que se puso manos a la obra gestionando espacios, comidas y ayuda veterinaria.
“Primero, cuando logramos conseguir el albergue para las personas, empezamos a pensar qué iba a pasar con los peluditos. La gente estaba muy preocupada porque no sabían dónde iban a quedarse, dónde iban a hacer sus necesidades, dónde iban a recibir su alimento y quién iba a estar pendiente de ellos. Esa angustia era constante”, contó a SEMANA.

Dice que todo comenzó cundo tuvo que tocar puertas y le dieron el espacio: no era un refugio animal, pero lograban acomodarlos y cuidarlos.
“Hablé con el rector de acá y le pregunté si había algún sitio que nos pudieran prestar. Él consultó con el secretario de Educación y me dijo: ‘Mira, Yale, aquí tenemos este lugar’. A partir de ahí comenzamos a organizarnos”, agregó.
Sin recursos, pero con el lugar, la mujer empezó a hacer llamadas para poder recibir plásticos, polisombras y la comida.
“Empezamos poco a poco. Dijimos: vamos a poner plásticos para cubrirlos del sol, vamos a adecuar los espacios para el agua, organizar los lugares donde pudieran estar tranquilos. Luego nos llegó una donación de comida y empezamos a repartirles el alimento”, señaló.
Asimismo, indicó: “Pedimos ayuda a un veterinario, quien ya los revisó y está pendiente de ellos. Porque ellos también son damnificados en estos momentos y necesitan atención, cuidado y dignidad, igual que las personas”.

Por su parte, Elías Flores, es el hombre encargado de velar porque este albergue de los animales funcione a la perfección, mientras pueden mirar hacia donde trasladan a los animales.
“Se nos permitió adecuar este espacio. Pudimos acondicionarlo un poco con polisombras y plástico para evitar que se mojen y, de esta manera, brindarles un lugar digno a nuestros peluditos, que no tienen voz, pero que también están sufriendo esta calamidad ambiental”, dijo.
Aunque es una tarea dura insiste en que no han bajado la guardia, pues lo que buscan es que no haya una emergencia sanitaria por estos animales.
“Básicamente estamos pendientes de que los perritos no estén en los andenes, de que no hagan sus necesidades allí y de que los dueños puedan venir a este punto para tenerlos en un solo lugar. Cada propietario debe acercarse, traerles su comidita, su agua y estar pendiente de sus animales”.

Jessica Navarro, llegó con sus dos mascotas y dejarlos en el olvido nunca fue una opción. “Sí, señor. Desde el inicio he estado pendiente de ellos. No los podía dejar atrás y por eso los traje conmigo al albergue. Uno se llama Docky y el otro se llama Caixa”.
Este albergue de animales sigue ayudando a todos los afectados por la ola invernal en el departamento de Córdoba.
