Las amenazas contra la primera dama, Ana Lucía Pineda, se convirtieron en un proceso formal contra un joven que, desde su casa y con un celular, pensó que intimidar a través de redes sociales a la esposa del presidente Abelardo De La Espriella era una opinión más en su lista de comentarios digitales.

El hombre se encontraba en su residencia en la ciudad de Pereira cuando agentes del Centro Cibernético de la Dijín llegaron. Mediante una diligencia de allanamiento, le notificaron la orden de captura que fue expedida por un juez de control de garantías en su contra por el delito de amenazas.
“Al piso, no se mueva”, dijo la Policía mientras ingresaba a la vivienda para capturar al joven señalado de las amenazas contra la primera dama. De manera inmediata, fue reducido al piso y esposado con las manos atrás mientras uno de sus familiares grababa el procedimiento de la Policía con un celular.
En la misma diligencia de allanamiento, los investigadores le notificaron al joven que se encontraba en un proceso judicial tras las amenazas a la primera dama, por usar sus equipos de cómputo y celular para lanzar intimidaciones a través de redes sociales.
“Al piso”: así fue la captura del presunto responsable de amenazar a la primera dama, Ana Lucía Pineda. En el allanamiento le encontraron marihuana. https://t.co/f0wz5K8LNE pic.twitter.com/yXj2rzjZ0X
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 22, 2026
La investigación fue rigurosa. En tiempo récord, los agentes del Centro Cibernético de la Dijin establecieron la forma y desde dónde se lanzaron las amenazas contra la primera dama. Para infortunio del presunto victimario, los investigadores llegaron al punto exacto de las intimidaciones.
Durante el allanamiento, los agentes encontraron más que la evidencia y los elementos de pruebas necesarios para determinar la responsabilidad de ese joven en las amenazas; en el clóset y en una bolsa encontraron varios paquetes con una sustancia que preliminarmente se advirtió era marihuana.
La situación judicial para este hombre se agravó con el hallazgo que hicieron los investigadores; ahora no solo sería procesado por las amenazas agravadas contra la primera dama, sino que en situación de flagrancia establecieron su presunta responsabilidad en el delito de porte y tráfico de estupefacientes.

Ante un juez de control de garantía, la Fiscalía lo presentó junto con la evidencia necesaria para advertir que el hombre representa un peligro para la sociedad y que debe permanecer privado de la libertad mientras avanza el proceso en su contra. El juez entendió la gravedad de la situación y concluyó que era necesario enviarlo a la cárcel.
