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¿Bienvenidos al pasado? La indignación por la llegada de Roy Barreras a la presidencia del Congreso

Aunque Roy Barreras no representa a la izquierda de Gustavo Petro, logró convertirse en el candidato a la presidencia del Senado en una hábil jugada política. ¿Cómo lo consiguió?


En menos de ocho días de elegido presidente, Gustavo Petro, quien había hecho del cambio de la vieja política una de sus principales banderas de campaña, incumplió su palabra. Prefirió tomar un camino que le garantice mayorías en el Congreso en su primer año de mandato: escogió a Roy Barreras como presidente del Senado.

Barreras, el exprecandidato presidencial que llegó al Pacto Histórico para medirse en un primer momento con Gustavo Petro, no goza aún de la confianza de todos los que conforman el círculo más cercano del nuevo mandatario. Barreras quedó en evidencia en los ‘petrovideos’, divulgados por SEMANA, como una de las puntas de lanza de la guerra sucia contra los demás candidatos presidenciales.

También se supo que conocía al detalle las visitas a los extraditables por parte de gente del Pacto Histórico, que ofrecía la no extradición en un gobierno de Petro, entre otros polémicos episodios. La elección de Barreras estuvo marcada por los señalamientos, las críticas y las disputas, pese a que la congresista María José Pizarro declaró que la decisión se había tomado por consenso.

“De manera concertada, democrática, dialogada, como es el talante del Pacto Histórico dentro de nuestro gobierno”, manifestó la senadora electa. Los senadores Gustavo Bolívar y Alexander López, también competidores por la presidencia del Senado, hicieron público su desacuerdo y desmintieron a Pizarro.

Barreras no cae bien en la izquierda que ha rodeado durante años a Petro. Para rematar, carga entre pecho y espalda un pasado político camaleónico que lo llevó a nadar en las aguas del uribismo, posteriormente abrazó al santismo y ahora llegó al petrismo con el furor de los conversos, un largo recorrido por la política tradicional del país que lo aleja de la renovación y el cambio que prometió el líder progresista en campaña. En otras palabras, un congresista que ha saboreado las mieles del poder durante varios gobiernos.

Aun así, con todos sus defectos, Roy Barreras logró venderle a Petro el discurso de que él conoce como pocos el Legislativo y podría convertirse en la única ficha entre los 20 senadores elegidos en el Pacto Histórico capaz de sacar las reformas que el presidente electo necesita durante el primer año de gobierno de la izquierda; es decir, el Plan Nacional de Desarrollo, la reforma tributaria y el proyecto de presupuesto, entre otros. Nadie discute que Barreras sabe hacer política. Es elocuente, maneja cifras, conoce el contexto y tiene la capacidad estratégica de acercarse a otros partidos políticos.

De hecho, cuando ni siquiera había sido el elegido, se adelantó y habló con 60 senadores de otras corrientes ideológicas en busca de la bendición prematura de su elección. Barreras visita esporádicamente la casa de César Gaviria, el jefe del Partido Liberal, aunque a escasas semanas de la segunda vuelta no logró convencerlo de llevar el trapo rojo al Pacto Histórico.

Tiene cercanías con el Partido de La U, donde militó durante más de diez años. Además, dice que habla con Germán Vargas Lleras, el jefe político de Cambio Radical, aunque se desconoce si el exvicepresidente le tenga confianza tras escucharlo en los ‘petrovideos’ afirmar que él había llegado a un singular acuerdo con Petro para frenar a Fico Gutiérrez. Vargas Lleras lo desmintió.

Petro tiene claro lo importante que será para él capotear el Congreso en el primer año. Por eso, pesó más el cálculo político y ungió a Barreras en medio de la bancada del Pacto Histórico en Bogotá, sabiendo de antemano la tormenta que desataría. Gustavo Bolívar es amigo personal de Petro y quiso convertirse en presidente del Senado, pero no tiende puentes con los demás partidos, como quedó demostrado cuando el Congreso le ahogó su vicepresidencia en el 2021 y le ganó el voto en blanco.

El senador Alexander López, del Polo Democrático, con más relaciones legislativas, hubiera encajado como una ficha perfecta, pero Barreras, cercano a los partidos políticos tradicionales, se impuso.

El Senado en cabeza de Barreras indignó a la izquierda, así algunos digan lo contrario por no incomodar a Petro.

La vicepresidenta Francia Márquez mostró su preocupación por la elección de Barreras, mientras algunos de los 11 millones de electores que respaldaron en las urnas al nuevo presidente, creen que empezó por una senda equivocada porque puso por encima de sus promesas las cuentas que le permitirán mantener su aplanadora en el Congreso.