El juzgado noveno especializado de Bogotá admitió este martes 29 de septiembre la aceptación de cargos hecha por los hermanos Juan Pablo y Diego Armando Gómez Cardozo frente al secuestro extorsivo y hurto de Diana Ospina, en hechos registrados el pasado 22 de febrero, en Bogotá.

En la imputación de cargos, alias Pablito y Pachanga reconocieron haber secuestrado a la joven cuando llegaba en un taxi a su residencia en el norte de Bogotá.
En el secuestro extorsivo a la joven, los dos hermanos la amenazaron con armas cortopunzantes y de fuego para que les entregara las claves de sus cuentas bancarias.
Con esta información le retiraron 40 millones de pesos, aproximadamente en los cajeros electrónicos ubicados en el sector de Ciudad Montes, en el suroriente de la capital de la República.

Tras varias horas, la dejaron abandonada en un pasaje solitario de la vía Bogotá-Choachí.
Los dos procesados se enfrentan a una condena de entre 20 y 30 años de cárcel.
“Es un primer paso hacia la justicia, a falta de la lectura de la sentencia y de hallar a los demás responsables. Tomar un taxi no puede costar la libertad ni la vida”, señaló el abogado Andrés Felipe Peláez, apoderado de la víctima y su familia.
“Estuvo con una capucha en la cabeza”
SEMANA conoció la declaración de la joven ante la Fiscalía General. En su narración aseguró que tomó un taxi en las afueras de la discoteca Theatron, ubicada en el sector de Chapinero. En el transcurso del viaje, notó movimientos extraños por parte del conductor, así como envío constante de mensajes en clave.
SEMANA conoció un nuevo video que muestra cómo dos hombres abordaron el taxi en el que viajaba Diana Ospina, el domingo en la madrugada. Las imágenes son perturbadoras. https://t.co/if1kX8q65f pic.twitter.com/hPDKyqYWvl
— Revista Semana (@RevistaSemana) February 24, 2026
Cuando estaba llegando a su casa, y ya iba a pagar la carrera, notó que el vehículo bajó la velocidad de manera extraña; fue en ese momento cuando dos hombres ingresaron por las puertas traseras.
Acto seguido comenzaron a amenazarla para que les entregara información de sus cuentas bancarias y les diera los objetos de valor que tenía.

Durante todos los desplazamientos, Diana estuvo con la cabeza agachada en la parte de atrás de los vehículos, bajo amenaza, aparentemente con un arma de fuego, mientras los delincuentes seguían conversando en clave y advirtiendo el sitio donde la dejarían para ocultarla de las autoridades.
Los secuestradores la llevaron hasta una casa y la metieron en una habitación. Allí permanecía con los ojos vendados o una capucha, de acuerdo con lo que lograron establecer los investigadores del caso. Le ofrecieron comida a la víctima; ella no recibió. Le advertían que la iban a dejar en libertad.
Finalmente, Diana logró acercarse hasta el CAI Mirador en el centro-oriente de Bogotá. Fue auxiliada de manera inmediata por la Policía, que la trasladó hasta su residencia, donde la esperaba su familia, un encuentro sobrecogedor que cerró una aterradora historia derivada de lo que comúnmente se conoce como un paseo millonario.
