El magistrado Roberto Solórzano no ha podido avanzar en la casación que llegó a la Corte Suprema de Justicia en el caso Uribe, después de la recusación que llegó en su contra por el vínculo laboral que tendría uno de sus hijos con el procurador del caso.
Por eso, la Sala de Casación Penal designó a José Joaquín Urbano, el primer magistrado que se posesionó por fuera de la Casa de Nariño, para que se hiciera cargo de esa recusación que llegó contra su compañero y presidente de esa Sala, Roberto Solorzano.

Urbano tendrá que revisar la recusación que presentaron las víctimas reconocidas en el expediente judicial que piden sacar a Solórzano del proceso porque uno de sus hijos trabaja con el procurador Bladimir Cuadro, el mismo que pidió durante la etapa de juicio absolver al expresidente de los cargos imputados por la Fiscalía.
El magistrado José Joaquín Urbano tendrá que presentar una ponencia que se podría conocer durante la Sala Plena de este miércoles 4 de febrero para que los magistrados en pleno tomen una decisión frente a la participación de Roberto Solórzano en la casación del caso Uribe.

El recurso de casación en este proceso fue radicado por la Fiscalía General de la Nación para tumbar el fallo de segunda instancia que absolvió al exmandatario por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal.
¿Quién es el magistrado que resolverá la recusación?
José Joaquín Urbano es el magistrado que estrenó la Ley Estatutaria eligiendo al entonces presidente de la Corte Suprema, el magistrado Gerson Chaverra, como la persona a cargo de su posesión, y no al presidente de turno como se ha hecho a lo largo de la historia.
Urbano lleva más de un año como magistrado de la Corte Suprema de Justicia y su formación empezó como abogado de la Universidad de Nariño, con especialización en ciencias penales del Externado. También tiene una maestría en Criminología, Ciencias Penales Criminológicas y un doctorado en Derecho.

Antes de llegar a la Corte, estuvo 30 años cosechando su experiencia profesional como secretario de juzgado y juez promiscuo en Nariño; fue fiscal delegado ante los jueces del distrito y tribunal, magistrado auxiliar, procurador delegado y magistrado del Tribunal de Bogotá.
Ahora, como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, tiene uno de sus mayores retos al frente del cargo con la recusación que resolverá si su compañero Roberto Solorzano, presidente de la Sala de Casación Penal, puede seguir al frente del caso Uribe.










