pandemia

Covid, jóvenes y niños: ¿Por qué hay más casos graves?

Desde el Ministerio de Salud aclaran que el virus no se ha vuelto más letal en niños y jóvenes, lo que sí existe es un hipercontagio general, en el que pesa la aparición muy rápida de linajes.


Los pocos minutos que tardó el traslado desde una sala de urgencias de baja complejidad hasta la Clínica General del Norte, en Barranquilla, fueron una eterna y angustiante odisea para los padres de Mathías Moreno Smith, un niño de 8 años cuya salud se complicó gravemente después de contagiarse de covid-19.

Aunque necesitaban llevarlo de manera inmediata a una sala de cuidado crítico para intubarlo, ya que había muchas posibilidades de que falleciera en pocas horas, la única ambulancia disponible en el momento no tenía el sistema de oxígeno habilitado. El papá, sin embargo, autorizó el traslado, pues era la única esperanza para salvarle la vida.

En el trayecto, la saturación de oxígeno del pequeño cayó drásticamente, tuvo problemas de tensión, por lo que al llegar a la clínica debió ser intubado enseguida. En las primeras 24 horas los pronósticos no fueron nada alentadores y en muy poco tiempo el coronavirus le cambió la vida a la familia Moreno Smith.

Mathías, que acostumbraba a levantarse temprano y recargado de energía, es un enamorado del fútbol, a quien el encierro ordenado por la pandemia le quitó las clases en su escuela deportiva, pero no las ganas de seguir practicándolo. Así que cada noche esperaba a que su papá regresara del trabajo para ponerse a “patear bola juntos” en el interior de la casa. No obstante, los primeros días de mayo su energía disminuyó de manera abrupta, y luego llegó a una fiebre muy alta que alertó a la familia.

Sin perder tiempo, lo llevaron a la sala de urgencias de baja complejidad de Sánitas, su EPS. Allí, el primer diagnóstico fue que se podía tratar de algo viral, por lo que había que esperar tres días de evolución. Pero, a pesar de los medicamentos, la fiebre era cada vez más fuerte y su estado físico se deterioraba. Hicieron otro viaje a urgencias y entonces los médicos plantearon la posibilidad de una infección urinaria, ya que las pruebas de hisopado de covid-19 habían salido negativas. Lo mandaron a casa otra vez con atención domiciliaria; no obstante, al iniciar el tratamiento indicado con antibióticos, Mathías tuvo una reacción inesperada: su cuerpo se hinchó.

Lo llevaron a la EPS por tercera vez y allí los exámenes de laboratorio practicados arrojaron datos alarmantes, tuvo que ser internado y la prueba de antígenos de coronavirus determinó que el pequeño Mathías había sido positivo; las secuelas del virus le estaban provocando daños más fuertes de lo habitual. Ese mismo día, un comité médico determinó que el traslado a una uci era urgente porque su vida estaba en riesgo debido a múltiples fallas; tuvieron que trasladarlo en ambulancia.

Ya instalado en la uci y con las opciones mínimas para salvarle la vida, los especialistas le plantearon a la familia la posibilidad de someterlo a una terapia ECMO –una técnica para proporcionar soporte cardiaco y respiratorio–, algo que nunca se había hecho en Colombia en ningún niño con este tipo de fallas multisistémicas, con el corazón, el hígado, los riñones y los pulmones afectados. Sin otro camino a la vista, los padres aceptaron. Estuvo un buen tiempo conectado a las máquinas y después de más 30 días de desvelo, de vivir un sube y baja de emociones, logró salir vivo. El proceso le dejó como secuela una isquemia cerebral, que lo tiene de manera momentánea sin poder hablar y con el lado derecho de su cuerpo sin movilidad.

Esta nueva ola de contagios ha alcanzado a los menores de 40 años, que al no recibir vacunas están más expuestos al virus.
Esta nueva ola de contagios ha alcanzado a los menores de 40 años, que al no recibir vacunas están más expuestos al virus. - Foto: esteban vega la-rotta-semana

Las complicaciones de Mathías son un caso no común en menores con covid-19 en Colombia. Según el Instituto Nacional de Salud (INS), desde el inicio de la pandemia al 16 de junio de 2021, se han registrado un poco más de 390.000 casos positivos entre niños y, de ellos, algo más de 200 han sido fatales. Sin embargo, es preciso señalar que, si bien las autoridades reconocen que ha habido morbimortalidad a causa del virus entre los menores de edad, esta representa una proporción pequeña frente a las cifras totales. Así, los casos de contagio en este grupo etario representan aproximadamente el 10 por ciento del total del país, y los casos fatales, una proporción aproximada del 0,2 por ciento.

Si se desagregan las cifras, se evidencia que de los 398.400 casos reportados, 58.429 se dieron entre niños de 0 a 4 años, que representan 1,53 por ciento de la cifra total de infantes contagiados. En este grupo, 86 casos han sido fatales, lo que indica una proporción de 0,09 por ciento del total de muertes. En la población de 5 a 9 años han sido confirmados 68.791 contagios, que equivalen al 1,80 por ciento de los casos, con 22 fallecimientos; es decir, 0,02 por ciento de los nacionales. Y en los jóvenes de 10 a 19 años van 279.180 casos confirmados, 7,08 por ciento de los contagiados; y se han presentado 120 muertes, que representan 0,12 por ciento del total.

Para Julián Fernández Niño, director de epidemiología del Ministerio de Salud, es importante precisar que los pequeños siguen representando una proporción muy baja de las muertes en el país por covid-19. En el grupo de 0 a 4 años, por ejemplo, ha habido una tasa de mortalidad de 2,19 por 100.000 habitantes; en el equipo de 5 a 9 años, de 0,56, y en el de 10 a 19 años, de 1,48. Adicionalmente, frente a la tasa de letalidad, se indica que para el primer grupo es de 0,15 por ciento; para el segundo, de 0,03 por ciento, y para el último, de 0,04 por ciento, cifras que son equiparables a las de la influenza común.

Por tal motivo, el ministerio, aunque reconoce el gran impacto que ha tenido la emergencia sanitaria por covid-19 en todos los grupos de edad, resalta que, afortunadamente, los indicadores epidemiológicos de muertes y letalidad son bajos en la población pediátrica. De acuerdo con los indicadores del INS entre los menores de 19 años, la tasa de letalidad es de 0,06 por ciento, y la de mortalidad, de 0,45 por 100.000 habitantes.

Fernández Niño concluye diciendo que no es cierto que se hayan incrementado los casos en los niños, sino que hay un hipercontagio general, por presencia rápida de linajes. Esta afectó a todas las edades, obviamente menos a los adultos mayores porque están vacunados. Lo anterior no desconoce la existencia de casos específicos graves en los pequeños, como el de Mathías, pero no son tan frecuentes.

Entre las personas mayores de 40 años, explica el epidemiólogo, se presenta el mayor incremento de contagios en esta nueva ola respecto al comportamiento histórico en el año de pandemia. No obstante, las tasas de letalidad y mortalidad siguen siendo más graves en adultos mayores de 50 años. Pero gracias a las vacunas no se multiplicaron las muertes.

Adriana Fajardo Cardona es pediatra neonatóloga y ha tenido que atender en el Hospital Méderi a niños contagiados de covid-19 durante la crisis sanitaria. Allí, los pequeños que recibían inicialmente eran aquellos que nacían de madres con coronavirus, algunos de ellos prematuros y con complicaciones respiratorias en sus primeros días. Pero este año el número ha aumentado y presentan episodios de Brue, que es cuando dejan de respirar y su piel se pone azul. Dicho cuadro se puede complicar, llevar a un paro cardiorrespiratorio y a una muerte súbita.

La especialista señala que han podido identificar que estos pequeños muchas veces son hijos de padres asintomáticos, a diferencia de los niños a quienes llevan por urgencia y con las pruebas de PCR comprueban que son positivos para covid-19. Aunque a la mayoría de menores les va bien, a pesar de que requieren terapias respiratorias y estancias hospitalarias de una semana, hay otros que necesitan soportes más delicados, como intubación orotraqueal, antibióticos o soportes inotrópicos.

Fajardo dice que para evitar complicaciones mayores, hay que estar atentos a los síntomas de los niños y los adolescentes. En los lactantes, por ejemplo, casi siempre son señales del sistema respiratorio. En los escolares y adolescentes son más variables, y pueden incluir también los problemas gastrointestinales. Es fundamental vigilar que no estén respirando rápido, que no tengan que abrir mucho la nariz para hacerlo, que no se le hundan las costillas, que no se pongan morados, pálidos o sudorosos.

Mathías ha evolucionado gracias a las terapias que recibió en el tiempo que estuvo interno. De la mano de una fonoaudióloga, empezó a decir sus primeras “nuevas” palabras. Así mismo, con la fisioterapia empezó a mover sutilmente su pierna. Sin embargo, Cindy Smith, su madre, ahora dice que en la EPS se están tardando mucho en la asignación de las citas médicas especializadas que el niño necesita, por lo que le preocupa que esto afecte su recuperación.