Los drones cargados con explosivos se han convertido en uno de los principales desafíos para la Fuerza Pública en Colombia. Lo que inicialmente eran aeronaves comerciales modificadas ha evolucionado hacia dispositivos más sofisticados, utilizados para atacar tropas e instalaciones militares en diferentes regiones del país.

Uno de los episodios más recientes ocurrió este 4 de septiembre en Ocaña, Norte de Santander, donde el cantón militar Trapiche fue atacado con aeronaves no tripuladas acondicionadas con explosivos. Posteriormente, tropas que salieron a asegurar el perímetro sostuvieron combates con presuntos integrantes del ELN, dejando tres militares muertos y varios heridos.
#ComunicaciónOficial || El Comando de la Trigésima Brigada, unidad orgánica de la Segunda División del Ejército Nacional, se permite informar a la opinión pública que:
— Segunda División del Ejército Nacional (@Ejercito_Div2) September 5, 2026
1. Durante la noche de hoy, 4 de septiembre, el cantón militar Trapiche, ubicado en el municipio de Ocaña,… pic.twitter.com/xBir8n97bJ
El caso volvió a poner sobre la mesa una preocupación que se extiende por varias zonas del territorio: los grupos armados no solo están utilizando drones, sino que estarían perfeccionando la tecnología y las tácticas detrás de estos ataques, pero lo más preocupante sería que el Ejército Nacional no tendría cómo neutralizar o contraatacar estos artefactos.

¿Por qué son tan difíciles de neutralizar?
Enrique Ramírez, experto en inteligencia y militar retirado, explicó a La FM que no existe una única herramienta capaz de responder a todas las modalidades utilizadas actualmente.
“El sistema antidrones que necesita Colombia no existe”, aseguró. Una defensa efectiva, explicó, tendría que combinar capacidades de detección, comando y control, y neutralización.
Entre las tecnologías que complican la respuesta aparecen los drones FPV, que permiten dirigir la aeronave en tiempo real mediante una cámara, y los controlados por fibra óptica, que representan un desafío aún mayor para las contramedidas electrónicas.
“Con los drones de fibra óptica es imposible hackearlos”, señaló Ramírez a La FM.
El experto también explicó que componentes y aeronaves pueden conseguirse comercialmente y posteriormente ser modificados. Las estructuras ilegales habrían avanzado incluso en conocimientos para determinar motores, baterías y otros elementos necesarios para transportar determinadas cargas.


Menores estarían siendo entrenados para manejar drones
La preocupación va más allá de la tecnología. Informes de inteligencia conocidos por Noticias RCN señalan que EL ELN y disidencias de las FARC estarían reclutando menores para entrenarlos como pilotos de drones, mientras avanzan en la utilización de estos dispositivos con fines ofensivos.
Además, La FM recogió la versión según la cual existiría evidencia de colombianos que viajaron a Ucrania para adquirir conocimientos sobre el uso militar de drones, experiencia que posteriormente habría llegado a organizaciones armadas en Colombia.
La evolución de estos dispositivos plante una nueva carrera para las autoridades: mientras los grupos armados adaptan tecnología disponible comercialmente y sofisticaron sus métodos de ataque, la Fuerza Pública enfrenta el desafío de detectar y neutralizar aeronaves que cada vez operan de maneras más diversas.
