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El desabastecimiento de pastillas anticonceptivas tiene alarmadas a la mujeres en el país, ¿qué está pasando?

En agosto se conmemora el Día Internacional de la Planificación Familiar, pero en Colombia se habla de desabastecimiento de pastillas anticonceptivas.


Juana Sanabria, a sus 27 años, tiene claro que no quiere un segundo hijo. Hace tres, junto con su esposo, se convirtieron en padres y por el mismo compromiso que demanda tomaron la decisión de no concebir más. “¿De qué nos sirve planificarlo si cuando voy al médico me mandan unas pastillas anticonceptivas que están escasas en Colombia?”, cuestiona la mujer, que siente angustia cada vez que deja el sobre vacío que cada 30 días debería reemplazar. El ginecólogo Jaime Andrés Olivos asegura que el desabastecimiento de anticonceptivos es una realidad en Colombia que se vive desde hace varios meses.

De manera silenciosa se han presentado picos como el de noviembre de 2021 y en junio de este año. Una de las razones es la demanda de estos productos desde septiembre del año pasado por la regulación de precios que se empezó a trabajar cuando Alejandro Gaviria era ministro de Salud. Unas pastillas anticonceptivas que costaban 56.000 pesos pasaron a valer 24.000. A partir de esa fecha se empezaron a encontrar sobres de anticonceptivos de 9.000 pesos, por lo que varias jóvenes se animaron a dejar el preservativo, que salía más costoso, o renunciaron a otros métodos invasivos, como la conocida T.

Además, la población migrante de Venezuela compró cajas de estos productos para enviar a su país, donde, por la crisis económica y social, el desabastecimiento empezó años atrás. Inicialmente, no se veía afectación alguna, pero, teniendo en cuenta que las farmacéuticas de Colombia no son fuertes productoras de la sustancia, los pocos laboratorios que las fabrican importan la materia prima, y el efecto pospandemia convirtió el asunto en un gran problema. “Sí hay aumento de embarazos en adolescentes por la falta de anticonceptivos importados”, afirma Olivos. Sin embargo, los producidos en Colombia están cubriendo la oferta. Lo que sucede es que muchas mujeres temen cambiar de un momento a otro de pastillas, a pesar de que tengan los mismos componentes.

Varios ginecólogos consultados indican que sus pacientes describen algunos efectos secundarios, como dolor de cabeza o afecciones gastrointestinales. Los especialistas aclaran que el problema real radica en que la pastilla se deje de tomar un día porque se altera la rutina, algo primordial dentro de la planificación. Ese es uno de los puntos que más le molesta a Juana, pues cuando sale del consultorio médico va a reclamar los anticonceptivos y no los encuentra. Además, para que le cambien la fórmula de las pastillas tiene que pedir otra cita médica que puede tardar varias semanas en ser asignada. Según la Conferencia Internacional de Derechos Humanos en 1968, la planificación familiar se convirtió en una obligación para los países, Gobiernos y legisladores. Eso fue para dejar la potestad en hombres y mujeres de la frecuencia con la que quieren tener un hijo.

El Invima asegura que en Colombia no hay desabastecimiento de pastillas que tengan como principio activo el etinilestradiol: “En la base de datos hay 68 registros sanitarios vigentes de dicho medicamento”, afirma Guillermo Pérez Blanco, director de Medicamentos y Productos Biológicos. Colombia desde hace unas décadas ha sido considerada pionera en planificación familiar por los programas que implementa Profamilia, entidad que incluso ya está fabricando pastillas anticonceptivas y promueve otros métodos de planificación. Sin embargo, no deja de preocupar el alto número de embarazos no deseados. En los cuatro primeros meses de este año, 32.940 mujeres menores de 20 años fueron madres y 1.369 están entre los 10 y 14 años. El llamado de los especialistas es a no bajar la guardia en la prevención, pues la planificación familiar es el eje principal para minimizar un alto porcentaje de los problemas sociales en el país.