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SALVATORE MANCUSO
Mancuso se encuentra todavía privado de su libertad en una cárcel de Georgia, en Estados Unidos, pese a que ya cumplió su sentencia. Recientemente, manifestó que está dispuesto a comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Foto: noviembre 25 de 2004. León Darío Peláez/Semana - Foto: LEON DARIO PELAEZ

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¿Falsos testigos? Víctima adjudicada a Salvatore Mancuso apareció viva ocho años después

Daniel Guerrero Bayona publicó un video en el que asegura que teme por su integridad personal.

En 2014, el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso Gómez fue vinculado formalmente a un proceso por lavado de activos y concierto para delinquir con fines de homicidio. En la investigación se citaron las declaraciones de los hermanos Leonardo y Deivis Rojas Zabala que, como testigos de la Fiscalía, señalaron que Mancuso habría ordenado la desaparición forzada de Daniel Guerrero Bayona, un hombre que trabajaba para la empresaria del chance Enilce López, más conocida como La Gata.

Los dos testigos aseguraron que el excomandante de las AUC había ordenado desaparecer a Guerrero, puesto que tenía información muy importante sobre la entrega del dinero de los paramilitares a las empresas de La Gata. En la declaración también apareció mencionada Martha Dereix, esposa de Mancuso, y quien habría sido pieza clave para mover los dineros ilícitos.

Guerrero fue señalado de ser el encargado de transportar el dinero a La Gata. Esta declaración motivó las capturas de catorce personas, entre ellas Martha Dererix. Igualmente, se le emitió una medida de aseguramiento a Mancuso, quien para ese momento se encontraba en una cárcel de los Estados Unidos cumpliendo una condena de 15 años de prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas.

Ocho años después de estos señalamientos, un hombre que se identificó como Daniel Guerrero Bayona le envió una carta al fiscal General, Francisco Barbosa, para asegurar que no estaba muerto, recalcando que nunca tuvo conocimiento o trato alguno con Mancuso o algún integrante de su familia.

“Le aseguro con franqueza que no conozco a Salvatore Mancuso, Martha Dereix, ni a Rodrigo Mercado Pelufo, alias Cadena. Que jamás he llevado dinero ni lícito ni ilícito a la ciudad de Montería, menos a la señora Martha Dereix ni a Mancuso, como lo han asegurado falsamente Deivis y Leonardo Rojas Zabala”, fueron sus palabras.

“No es cierto. ¡Falso!, falso como mi desaparición, y dice el señor Deivis que estoy muerto y desaparecido. Eso es tan falso como mi desaparición”, dice quien asegura ser Guerrero. A renglón seguido, reconoce que él fue escolta de Carlos Rojas: “De quien supe que se llamaba Guillermo, comenzó trabajando en Unicat en el año 2005. Nunca llevamos un solo peso en compañía de él, ni de su hermano Leonardo, como embusteramente dijo”.

En un video, que no supera el minuto de duración, Guerrero muestra su cédula de ciudadanía y señala sus manos para que, de ser necesario, se le practiquen las pruebas que sean necesarias.

“Le pido que ordene a quien corresponda efectúe cotejo decadactilar de las huellas que adjunto con este derecho de petición y se evidenciará que soy Daniel Guerrero Bayona”, agregó.

Finalmente, insiste en que teme por su vida: “Que si voy a Colombia, estoy seguro de que los hermanos Rojas Zabala y la Policía Nacional me matarán. Dejo constancia [de] que si algo le pasa a mi familia en Colombia, son ellos como retaliación porque los estoy desenmascarando”.

Mancuso se encuentra todavía privado de su libertad en una cárcel de Georgia, en Estados Unidos, pese a que ya cumplió su sentencia. Recientemente, manifestó que está dispuesto a comparecer ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) para la “audiencia única de verdad”, con el fin de reiterar su voluntad para dar más información sobre el conflicto armado interno y reparar a las víctimas de los actos atroces que ejecutaron las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

En la misiva de dos páginas enviada al magistrado Eduardo Cifuentes, Mancuso ―quien era conocido con el alias de El Mono― cuestionó el hecho de que la misma JEP les impusiera una especie de ultimátum para aportar a la verdad.

En este sentido, considera que de un tajo se está omitiendo lo que se realizó en el marco de la Ley de Justicia y Paz, la cual se conformó tras la desmovilización de los grupos paramilitares. “En los 16 años que cumplí vinculado a justicia y paz, he participado en 1.759 audiencias, versiones libres, reconocimientos de responsabilidad, solicitudes de perdón y toda clase de actividades de reconciliación y aportes a la verdad”.

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