El asesinato de Karelis Ismerlano, trabajadora de un hogar de paso en Barrancabermeja, sigue generando conmoción nacional. A casi dos semanas del crimen ocurrido el pasado 9 de abril, nuevos detalles salen a la luz por el pódcast Conducta Delictiva.
La mujer fue hallada sin vida en una fundación del barrio La Libertad, luego de ser atacada por varios adolescentes bajo su cuidado. Según su pareja, Alejandro Cabarcas, y en diálogo con PTC Noticias, fue amarrada, sometida y asfixiada en medio de un acto de extrema violencia.
Sin embargo, el testimonio de Alejandro Cabarcas, su pareja, deja ver que el riesgo era evidente desde días antes. “A ella le tocaba hacer turnos en diferentes casas… pasaba toda la noche en esa casa del ICBF”, relató, al explicar que la mujer trabajaba en condiciones exigentes y con jóvenes conflictivos.
En ese lugar, donde finalmente ocurrió el crimen, ya se habían registrado problemas. “En esa casa había dos pelados, ya grandes”, dijo.
Según su relato, los jóvenes presentaban comportamientos agresivos: “Empiezan a decirle groserías, la insultaban, la trataban mal”.
Uno de los momentos más delicados se dio tras un altercado que obligó a Karelis a pedir ayuda policial. “El pelado la señala y le dice: ‘ah, sí, usted me las paga’”, recordó Cabarcas, lo que encendió las alarmas en su entorno cercano.
Días después, la situación escaló aún más. La mujer habría sido víctima de un intento de intoxicación dentro del mismo hogar.
“Me dijo: ‘Esos chinos me tuvieron que haber echado algo en el agua’”, relató. Exámenes médicos confirmaron que había ingerido medicamentos, lo que le provocó síntomas graves e incluso señales previas a un infarto.
Pese a esto, y según denunció su pareja, fue enviada nuevamente al mismo lugar. “¿Cómo así que otra vez para esa casa?”, cuestionó, al señalar que insistió en que renunciara ante el peligro.

El pódcast también reveló posibles irregularidades en el funcionamiento del hogar. El hombre aseguró que en la vivienda convivían adolescentes hombres y una menor de 15 años, lo que generó nuevos conflictos.
“Llegó una joven… y el comportamiento de estos pelados inmediatamente es empezar a morbosearla”, dijo.
Para protegerla, la víctima debía tomar medidas extremas: “Le tocaba encerrar a la niña… porque el peligro es latente en las noches”.
La noche del crimen quedó marcada como el desenlace de esa escalada de violencia. “Ya era una noche de terror, ya era algo escalofriante”, afirmó Cabarcas, quien indicó que una joven habría presenciado lo ocurrido.
El caso ha reabierto el debate sobre las condiciones de seguridad en estos hogares. Mientras avanzan las investigaciones, el testimonio conocido deja en evidencia lo que hoy parece una tragedia anunciada.
En diálogo con SEMANA, el ICBF aseguró que los hechos ocurrieron en una fundación que le presta servicios a su organización, pero que todo está siendo materia de investigación.
Además, resaltaron la protección de quienes cometieron el crimen, puesto que son menores de edad, pero están dispuestos a colaborar para esclarecer lo sucedido.

