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Fuego amigo en el uribismo: las grietas inocultables en el Centro Democrático

Las acusaciones entre miembros de la colectividad han estado a la orden del día. Preocupación por la dificultad de mantener las curules hasta ahora obtenidas.


El Centro Democrático, partido mayoritario en el Senado y que hasta hace algunos meses había dado muestras de una gran cohesión, ya no puede ocultar las fracturas que se viven en su interior.

Esta colectividad se había caracterizado por ser una estructura monolítica, alrededor de la figura del expresidente Uribe. Pero en las últimas semanas, cuando además el exmandatario ha tenido que concentrarse en su defensa por el proceso judicial que enfrenta, las diferencias han salido a flote. Incluso ya han pasado al terreno de los insultos.

El episodio más reciente se vivió este miércoles, en la plenaria de la Cámara, en que se registró una dura disputa entre dos miembros de la colectividad, mientras se discutía el informe de conciliación que eliminaba el controversial artículo que se iba convertir en una mordaza a la prensa, disposición que finalmente fue eliminada.

El primero en lanzar el sablazo fue el representante Gabriel Santos, hijo del exvicepresidente y exembajador Francisco Santos, quien acusó al presidente Iván Duque de “hipócrita”, al querer pasar de “salvador” de la libertad de prensa al decir que se iba a objetar ese mico, cuando “está claro que este proyecto es del Gobierno y hubiese bastado una palabra del equipo del Gobierno para haber evitado prosperar este artículo”.

Estas palabras desataron la furia del representante Edward Rodríguez, quien esta semana renunció al Centro Democrático. El congresista bogotano acusó a Santos de “hipócrita” por criticar al Gobierno y al Centro Democrático, partido por el que recibió pidió aval para intentar reelegirse en 2022.

“Ya me cansé y estoy mamado de tantas cosas que uno no aguanta la hipocresía. Gabriel, su papá fue tres años embajador y usted viene aquí hablar de burocracia, eso es hipocresía. Porque es que, Gabriel, usted le casca al presidente con mentiras solamente para salir en medios, eso es hipocresía”, precisó Rodríguez.

El congresista Santos ripostó de inmediato: “Yo solo quiero darles un consejo a las personas que no tienen un futuro más allá de estas cuatro paredes: no utilicen la lengua para lamer suelas, desconecten la lengua del hígado que si la conectan con el cerebro quizá brillarían por algo más que sus insultos”.

Los ánimos se caldearon a tal punto que fueron sus colegas de los demás partidos los que tuvieron que pedir orden y respeto en la discusión.

Pocas horas después de este incidente, el expresidente Álvaro Uribe se pronunció, aunque no hizo referencia al hecho en concreto: “Centro Democrático ha sido un esfuerzo significativo de muchas personas, las tesis son útiles para la democracia. Resulta inaceptable que se sustituya la discusión argumental por el insulto. Ninguna discrepancia con el Gobierno puede llevar a maltratar al presidente de la República”.

Renuncias

Amanda Rocío González, a quien fue negado un aval para aspirar al Senado, renunció al Centro Democrático.
Amanda Rocío González, a quien fue negado un aval para aspirar al Senado, renunció al Centro Democrático. - Foto: Amanda Rocío González

Las diferencias internas en la colectividad han llevado incluso a renuncia de congresistas que cuentan con un caudal electoral importante.

El caso más reciente fue el de Amanda Rocío González, quien actualmente ocupa una curul en el Senado de la República, decidió dejar el partido y argumenta que su decisión se debe a “malos tratos” recibidos al no otorgársele un aval para volver a aspirar a la misma corporación.

Cabe recordar que a González se le negó un aval que finalmente se le otorgó a Alirio Barrera, exgobernador de Casanare y uno de los precandidatos del Centro Democrático que se midió en la encuesta interna.

Pocas horas antes el que había anunciado su salida había sido el representante Edward Rodríguez, quien le envió una carta al expresidente Uribe en la que señala que “la dignidad no se negocia, fui maltratado por un ‘Comité de Ética’ que me excluyó sin razón alguna de las encuestas del partido donde pedía solamente participar. Comité que ahora me avala para ser Senador de la República”.

Tras conocerse la renuncia de Rodríguez, el senador Ernesto Macías emitió un pronunciamiento en el que queda claro que hay incomodidad con las directivas.

“El costo político de los errores de la Directora y otros directivos del Centro Democrático no los puede seguir asumiendo el Partido”, manifestó Macías.

Este episodio se suma a lo ocurrido en la escogencia del candidato presidencial de la colectividad. La senadora María Fernanda Cabal en un principio puso en duda la transparencia de la elección de Óscar Iván Zuluaga para ocupar ese cargo, lo que desató toda una polémica que obligó a publicar los resultados de las encuestas, algo que no estaba previsto.

“Estas divergencias son la muestra directa de que al expresidente Álvaro Uribe sí le ha generado un impacto muy grande el proceso judicial que transcurre en su contra, no solo lo sacó de la contienda electoral directa sino que ha perdido control en el partido”, le explicó a SEMANA el politólogo de la Universidad Nacional Rodrigo Sánchez.

En contraposición, la abogada y politóloga de la Universidad Sergio Arboleda Natalia Hernández considera que estas diferencias “son normales en medio del proceso electoral, están ocurriendo en el Pacto Histórico, en la Alianza Verde, en los liberales, entre otros”.

Mantener las curules

Las diferencias en el partido se dan justo cuando el Centro Democrático se enfrenta al enorme reto de mantener sus curules en las elecciones del próximo año.

El principal elemento que causa preocupación en la bancada es que esta será la primera vez en veinte años que Álvaro Uribe no estará en la primera fila del frente de batalla en las elecciones presidenciales y legislativas.

En las elecciones de 2014 y 2018, Uribe se presentó como candidato para impulsar la lista al Senado de su partido. Solo hace cuatro años puso 870.000 votos. Buena parte de este caudal, por lo visto hasta el momento, difícilmente lo podrá heredar.

Un fallo de la Corte Constitucional, en una apretada votación de cinco contra cuatro, determinó hace dos semanas que el expresidente Álvaro Uribe seguirá vinculado a un proceso penal, formalmente imputado por fraude procesal y soborno. Esto no solo lo mantiene con la cabeza puesta en su defensa sino que le ha provocado un impacto negativo en su imagen.

El otro factor que crea temores en la bancada del Centro Democrático es el desgaste en el que viene el Gobierno del presidente Iván Duque y con el que han tenido que lidiar los aspirantes al Congreso por la colectividad. Cuatro años siendo Gobierno les podrían pasar factura.

De hecho, hace algunas semanas, el expresidente Álvaro Uribe Vélez aseguró, en entrevista con Vicky Dávila en SEMANA, que los resultados del Gobierno Duque “inhiben” la campaña del Centro Democrático con miras a 2022. El exmandatario consideró que sí habrá dificultades con miras a la contienda electoral de la que saldrá el próximo presidente de Colombia y en la que se elegirá un nuevo Congreso.

Tal parece que una consecuencia de la situación que vive el expresidente Uribe está resultando ser, hasta ahora, el resquebrajamiento de su partido. No hay autoridad que lo reemplace a él.