La necesidad de sostener a sus familias llevó a 12 mujeres a trabajar en una mina de oro en Santa Bárbara de Iscuandé, Nariño. Allí, un derrumbe acabó con sus vidas y dejó una tragedia que conmovió al gobernador del departamento, Luis Alfonso Escobar, quien se quebró al hablar de las condiciones en las que trabajaban las víctimas.
Un derrumbe que dejó 14 muertos en Nariño
La emergencia ocurrió el lunes, 19 de octubre de 2026, en el sector de El Chambero, zona rural de Santa Bárbara de Iscuandé, en el Pacífico nariñense.
El colapso de un talud de tierra en una mina artesanal de oro dejó 14 personas muertas y siete heridas, de acuerdo con el balance entregado por las autoridades departamentales.
De las víctimas mortales, 12 eran mujeres y, según explicó el gobernador en entrevista con Blu Radio, la mayoría eran cabeza de hogar.
En el lugar también quedaron afectadas familias enteras, una circunstancia que profundizó el impacto de la tragedia en esta comunidad.
Las labores de búsqueda y rescate concluyeron, mientras las autoridades concentraban sus esfuerzos en atender a los sobrevivientes y acompañar a los familiares de las personas fallecidas.
Durante su intervención, Luis Alfonso Escobar habló de la situación de las mujeres que trabajaban en la explotación minera y de las limitadas oportunidades que enfrentaban para conseguir ingresos.
“Son las mujeres en su gran mayoría cabezas de hogar que tienen que salir a trabajar”, afirmó afectado el mandatario, al explicar la situación.
Añadió, además: “Son las más indefensas ante el esfuerzo físico que se hace allí en ese tajo y los que pudieron escapar seguramente son los que tenían más habilidad física; hoy no escaparon 12 mujeres”.

La formalización minera, en el centro del debate
El derrumbe reabrió la discusión sobre las condiciones en las que trabajan las comunidades dedicadas a la extracción artesanal de oro.
Según los reportes de las autoridades y de la agencia internacional Associated Press, la explotación donde ocurrió la emergencia operaba sin los permisos correspondientes.
El gobernador insistió en la necesidad de avanzar en la formalización de la minería artesanal. Indicó que había solicitudes de áreas de reserva especial minera pendientes de trámite ante la Agencia Nacional de Minería y pidió agilizar los procesos para que las comunidades puedan desarrollar esta actividad bajo criterios técnicos y ambientales.
La formalización, sin embargo, no elimina por sí sola todos los riesgos: también se requieren controles, prevención y condiciones de trabajo seguras para evitar nuevas emergencias.
Otra tragedia minera en menos de tres meses
Lo ocurrido en Iscuandé se suma al derrumbe registrado en agosto en el municipio de Policarpa, también en Nariño, que dejó 13 personas muertas, según los reportes citados por las autoridades departamentales.
Con los dos accidentes, el balance asciende a 27 víctimas mortales en menos de tres meses en el departamento.
La cifra refuerza la urgencia de revisar las condiciones de seguridad de las explotaciones mineras y las alternativas disponibles para las comunidades que dependen de esta actividad.
Detrás de los números quedan familias que perdieron a sus seres queridos y, en el caso de las 12 mujeres fallecidas en Iscuandé, hogares que dependían en gran medida de su trabajo para salir adelante.
