Una de las obras viales más importantes para la conectividad del Caribe colombiano comenzó a tomar forma. El Gobierno nacional dio inicio a las primeras intervenciones de la denominada ‘Vía Milagro’, el proyecto con el que se busca avanzar en la doble calzada entre Barranquilla y Santa Marta y, al mismo tiempo, intervenir ambientalmente el territorio que rodea la Ciénaga Grande de Santa Marta.

El primer gran frente se encuentra en el kilómetro 19 del corredor, una zona especialmente afectada por la erosión costera. Allí comenzaron los trabajos asociados a un viaducto y a la ampliación de la vía, una intervención que no solamente pretende mejorar las condiciones de movilidad y seguridad para quienes se desplazan entre Atlántico y Magdalena.
La apuesta es que carretera y recuperación ambiental avancen simultáneamente. El proyecto fue planteado bajo un modelo de infraestructura “verde-gris”, que combina las obras convencionales de ingeniería con intervenciones destinadas a recuperar ecosistemas que durante años han resultado afectados.
Una carretera pensada también para recuperar la Ciénaga Grande
El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona, explicó que uno de los objetivos será restablecer procesos naturales esenciales para el funcionamiento de la Ciénaga Grande de Santa Marta.
Entre las intervenciones previstas se encuentra la recuperación de manglares y paleocauces, antiguos cursos de agua cuya rehabilitación permitiría mejorar nuevamente el intercambio entre agua dulce y salada y, con ello, la conectividad entre el río y el mar.
“Esto significa proteger y recuperar los manglares, fundamentales para la estabilidad de la línea costera y para la reproducción de numerosas especies; recuperar paleocauces y restablecer la conectividad entre el río y el mar”, explicó Arjona al referirse al proyecto.
La iniciativa también contempla pasos de fauna para disminuir el atropellamiento de animales en la Vía Parque Isla de Salamanca y soluciones basadas en la naturaleza, como la recuperación de dunas, que servirían para enfrentar fenómenos como la erosión y las inundaciones.
Para el ministro, el desafío consiste precisamente en evitar que la construcción de infraestructura avance desconectada de las necesidades ambientales de la región.
“La conectividad vial no puede avanzar separada de la recuperación de la Ciénaga Grande de Santa Marta. La Vía Milagro debe ser una oportunidad para hacer las cosas de otra manera: conectar territorios mientras recuperamos ecosistemas y protegemos la vida que depende de ellos”, señaló.
Entre Ciénaga y Barranquilla tenemos la oportunidad de construir una vía que sea un verdadero milagro, la primera en Colombia pensada como verde - gris y en la que infraestructura y la conservación de la naturaleza pueden avanzar juntas.
— Fabio Arjona (@fabio_arjona) September 4, 2026
Una #VíaMilagro que responda a las… pic.twitter.com/acOqZjEDcG
El primer paso de la doble calzada
El Ministerio de Transporte informó que Invías ya inició la construcción de la infraestructura en el kilómetro 19. De acuerdo con la cartera, este frente permitirá enfrentar la erosión, aumentar la seguridad vial y contribuir a recuperar la relación natural entre el mar Caribe y la Ciénaga Grande.
La ministra de Transporte, Elsa Noguera, aseguró que el propósito es acelerar un proyecto que requiere la participación de distintas entidades.
“La Vía Milagro representa la forma en que este Gobierno quiere ejecutar la infraestructura: con soluciones técnicas, responsabilidad ambiental y beneficios concretos para las comunidades. Estamos destrabando las obras y articulando a todas las entidades para avanzar”, afirmó.
En la #PatriaMilagro, las obras se destraban. Arrancó la Vía Milagro que conecta Barranquilla y Santa Marta en doble calzada y protegerá la Ciénaga Grande. pic.twitter.com/t4Qox6GHRg
— MinTransporte (@MinTransporteCo) September 4, 2026

Para ello se adelantó una mesa de trabajo el pasado 3 de septiembre en la que participaron los ministerios de Transporte y Ambiente, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), la Gobernación del Magdalena, Invías, contratistas e interventores.
Además del impacto sobre la movilidad, las autoridades esperan que una conexión más eficiente tenga efectos sobre las comunidades de la Ciénaga Grande, particularmente en actividades como la pesca y el turismo, así como en el acceso a mercados y la generación de nuevas oportunidades económicas.
De esta manera, la llamada ‘Vía Milagro’ comienza a materializarse con un reto que va mucho más allá de reducir los tiempos de desplazamiento entre Barranquilla y Santa Marta: construir una doble calzada en medio de uno de los ecosistemas más importantes del Caribe sin profundizar su deterioro y, por el contrario, convertir la obra en parte de su recuperación.
