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La desgarradora historia del médico que habría abusado de paciente sorda y con problemas mentales en Suba

Los hechos ocurrieron en enero. La denuncia está en poder de la Fiscalía, pero hasta el momento no ha pasado nada. El médico ahora estaría trabajando en el Hospital Simón Bolívar.


El sistema de salud en Bogotá sigue en tela de juicio. A las denuncias de abuso sexual del enfermero Jorge Enrique Pérez a por lo menos 11 pacientes psiquiátricas en el hospital La Victoria en la localidad de San Cristóbal, al sur de Bogotá, se suma ahora una denuncia por otra paciente con problemas mentales, pero esta vez en la localidad de Suba.

Se trata de una mujer de 27 años de edad, quien sufre de hipoacusia, retardo leve y epilepsia. La mujer ingresó a la Clínica Fray Bartolomé de las Casas el pasado 28 de diciembre y estuvo allí por casi un mes, tiempo durante el cual uno de los médicos tratantes habría abusado de ella.

Según lo denuncia Alexandra Peña, mamá de la paciente, en la clínica, el médico que al parecer abusó de su hija habría bañado a Juliana (nombre cambiado por solicitud de la madre) para tratar de borrar cualquier tipo de evidencia, pero en el informe de Medicina Legal hay constancia de desgarre en su vagina.

“Mi hija estuvo hospitalizada en la clínica por un tema de ansiedad. Es una niña que tiene un retardo mental leve, es sorda y tiene epilepsia también. La hospitalizaron desde el 28 de diciembre. El 14 de enero le ordenaron la salida, pero como yo estaba aislada por covid, no pude ir a retirarla. El 21 de enero los trabajadores sociales de la clínica la sacaron sin mi consentimiento y la trajeron a mi casa, pero en ese momento yo no me encontraba en el apartamento y declararon que yo no la requería recibir y la retornaron a la clínica”. Esas fueron las primeras palabras que Alexandra entregó a SEMANA en su desgarrador relato.

Luego de enterarse de que su hija fue sacada de la clínica sin su autorización, Alexandra se dirigió a la Superintendencia de Salud y puso la queja ante una abogada de la entidad. Posteriormente se dirigió a la clínica para llevar la queja y pidió ver a su hija, pero el personal médico de la entidad se lo impidió.

Al día siguiente, sábado 22 de enero, la abuela de Juliana fue quien se acercó a la clínica para preguntar por su nieta. El personal médico le entregó una bolsa plástica con ropa mojada de Juliana, lo que sería el inicio de un fatal desenlace.

“Mi mamá recibió la bolsa con la ropa mojada. Mi hija, quien habla lenguaje de señas, y quien se encontraba en estado de alteración, le dice a mi mamá que por favor la saque de ahí, que ella no quiere estar más en ese lugar”, precisó Alexandra.

Ya estando en casa, pero con muchos ataques de ansiedad y comportamientos sospechosos, Juliana le confiesa a su mamá que habría sido violada por un médico al interior de la Clínica Fray Bartolomé.

“La niña empieza orinarse en la ropa, a no querer bañarse, a entrar al baño y quedarse horas llorando. Duró el 24, 25 y 26 de enero con esos comportamientos sin poder dormir, pero el 27 de enero en horas de la mañana me dijo: “Mamá, a mí me violaron, me violó un médico en el baño, me golpeó, me puso un pañuelo para taparme la boca”, y es ahí, estando en el baño, que el médico la moja y esa es la ropa que le entregaron a mi mamá”, afirmó Alexandra con la voz entrecortada.

Preocupada por lo que había sucedido, Alexandra llevó a Juliana a Medicina Legal y, estando en compañía de una investigadora, Juliana reconoció al médico que habría abusado de ella. Para sorpresa de Alexandra, al parecer se trataría del médico que años atrás, cuando Juliana era tan solo una niña, también la había atendido en otro centro médico.

“Mi hija lo describe: el médico grande, alto, de bigote, de gafas. Ella me hizo la inicial del nombre de él con sus manos, yo saqué una fórmula médica, le señalé el nombre del médico, lo busqué en Google y al mostrarle la foto, ella aseguró que era él”, explica Alexandra. De acuerdo con la madre, se trataría del médico psiquiatra Nelson Coutin.

Estando en Medicina Legal, a Juliana le realizaron un examen médico y aunque ya no había restos de fluidos, el dictamen arrojó rasgamiento vaginal.

“Al pasar los días, la Sijín tomó la investigación y un perito intérprete de señas indagó a Juliana. Ella volvió a contar cómo había sido abusada y cuando le mostraron diferentes fotos, en todas identificó al médico”, comentó Alexandra. La investigadora de la Sijín que tomó el caso fue Catalina Rivera.

A pesar de que los hechos ocurrieron en enero, la información se hace pública hasta ahora porque Alexandra denuncia que la investigación lleva dos meses bajo el poder de la fiscal 268, Elizabeth Rodríguez, pero hasta el momento no ha sucedido nada en el caso.

Lo más decepcionante del caso, precisa Alexandra, es que el médico Nelson Coutin, sigue ejerciendo su profesión como si nada, pero esta vez en el hospital Simón Bolívar.

La encargada de dar a conocer la denuncia fue la concejal de Bogotá, Diana Diago, quien le exigió a la Fiscalía y al secretario de Salud, Alejandro Gómez, una respuesta inmediata a lo sucedido en la clínica Fray Bartolomé de las Casas.

“El abuso sexual no pueda seguir quedando en la impunidad en el Distrito. Hoy puse en evidencia un caso en el que aparentemente una joven en discapacidad fue abusada sexual y físicamente en la clínica Fray Bartolomé de las Casas. Este proceso está olvidado desde hace meses en la Fiscalía y solicito darle trámite rápidamente. Por su parte, a la Secretaría de Salud y de la Mujer, proteger a la víctima”, dijo la cabildante.