Mientras, a través de su defensa, Fredy Castillo Carrillo, alias Pinocho, cabecilla de Los Pachenca o Conquistadores de la Sierra, exige que le respeten su derecho al debido proceso, su esposa, Yolima Yohana Murgas, va de camino a la cárcel.

La evidencia presentada por la Fiscalía, en audiencias preliminares de imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento en contra de Murgas fue contundente, tanto que el juez concluyó que la única alternativa en el caso de la mujer era enviarla a la cárcel por considerar que es un peligro para la sociedad.
Yolima Yohana Murgas fue capturada en un allanamiento que adelantó la Fiscalía y la Policía en la ciudad de Santa Marta, donde estaba custodiando casi 30 millones de pesos, una máquina para contar billetes y un lingote de oro. La fiscal del caso le imputó el delito de lavado de activos.
Lo que resultó insólito es que ante la evidencia recuperada fue la misma Fiscalía la que pidió un beneficio para la mujer. La fiscal del caso le dijo al juez de control de garantías que bastaba con la casa por cárcel como medida de aseguramiento. El juez hizo otra lectura de las pruebas y frenó en secó al ente acusador.

La fiscal ignoró el hecho de que la casa era donde la mujer disponía de las actividades que fueron objeto de reproche de la misma Fiscalía y aún así insistieron con regresarla ese lugar. El juez concluyó que la mujer representaba un riesgo para el proceso y la sociedad, algo que no logró observar la fiscal.
El juez ordenó que Yolima Yohana Murgas, esposa de alias Pinocho, fuera enviada a prisión mientras la Fiscalía adelanta el proceso en su contra por el delito que imputó, pero que, al parecer, no consideró tan grave como para pedir la privación de la libertad en las condiciones que ordenó el juez.

Fuentes del ente acusador revelaron que la mujer estaría detrás de un acuerdo, lo que explicaría el por qué de la complacencia de la fiscal del caso con la mujer, a pesar del prontuario que tiene y la necesidad de tenerla privada de la libertad.
