nación

La petición de Sandra a Jhonatan Torres, presunto homicida de su hermana, Adriana Pinzón

La familiar de la víctima contó que aún no sale del asombro por la tragedia que vive debido a quien fuera su cuñado.


El caso de la psicóloga Adriana Pinzón, quien fue reportada como desaparecida y encontrada en las últimas horas muerta, en un paraje desolado de Zipaquirá, no deja de sorprender. El cuerpo de Adriana fue encontrado dentro de unas bolsas negras y en alto grado de descomposición.

Sandra Pinzón, hermana de Adriana, visiblemente golpeada por la noticia y con voz entrecortada, le pidió a Jhonatan Torres, su cuñado y presunto homicida, que cuente la verdad y los motivos que lo llevaron a asesinar a su hermana.

“Para nosotros en este momento se cierra el círculo que teníamos y empezamos de verdad una etapa de duelo, pero la investigación sigue. Nosotros solo necesitamos saber por qué lo hizo; por qué, si llegamos a confiar en él, si le abrimos las puertas de la casa, fue capaz de hacer esto; queremos saber la verdad”, dijo Pinzón.

De igual manera, indicó que es con el pasar de los días y de conocer más detalles del crimen de su hermana, que se dieron cuenta de que estaban viviendo con un monstruo, al referirse a Jhonatan Torres.

Torres sostenía una relación desde hace seis años con Pilar Pinzón, la otra hermana de Sandra. Según le contó Sandra a SEMANA, Pilar, Adriana y Jhonatan eran socios en algunos negocios, entre ellos una veterinaria.

El caso se comenzó a conocer en los medios luego de que Sandra reportara a través de redes sociales que su hermana, Adriana Pinzón, psicóloga de profesión, no aparecía. De acuerdo con la información, Adriana había salido a encontrarse con su cuñado Jhonatan en Chía para cuadrar las condiciones de la venta de un carro.

La versión que les entregó Jhonatan señalaba que Adriana le había entregado el carro y se había regresado a su casa en otro vehículo, versión que comenzó a perder peso luego de la investigación que iniciaron las autoridades.

Con otro factor que contaron los investigadores fue con la información que entregó una persona cercana a Jhonatan, quien le reveló a la Policía que él le había dado a guardar unos elementos que le parecieron sospechosos. Al revisarlos, el informante encontró un cuchillo con sangre y documentos de la desaparecida.

Con la información, las autoridades recopilaron las cámaras de seguridad del lugar donde vivía Adriana y encontraron que ella nunca salió de la casa como lo había narrado Torres.

Por el contrario, las cámaras mostraban que Torres había llegado a la casa de Adriana, se había quedado por varias horas y en horas de la tarde noche una de las cámaras registró al implicado caminando por los pasillos del conjunto residencial con unas bolsas negras, las cuales guardó en el baúl del carro.

Las inconsistencias en los relatos de Torres y con material probatorio en su contra llevaron a la Fiscalía a solicitarle a juez de control de garantías que expidiera una orden de captura en su contra. Luego de la detención de Jhonatan, la Fiscalía lo acusó ante la justicia por los delitos de desaparición forzada y homicidio, cargos que no fueron aceptados.

La investigación continuó y en la madrugada del sábado 25 de junio, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía llegó hasta la vereda Río Frío, en Zipaquirá. Encontraron tirado en un pastizal el cuerpo de la psicóloga, envuelto en bolsas negras, las que seguramente cargó Torres dentro del conjunto residencial.

La etapa siguiente en el caso es que las autoridades logren develar si Torres contó con la complicidad de más personas y establecer cuál fue el motivo que lo llevó a cometer el asesinato. Motivos pasionales, un triángulo amoroso o circunstancias económicas hacen parte del rompecabezas que buscan armar los investigadores en este macabro crimen.