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“La presa fácil son los migrantes”: el drama migratorio entre Colombia y Panamá

Mujeres violadas, niños y niñas hambrientos, naufragios... son algunas de las situaciones con las que las autoridades de ambos países se encuentran a diario por la crisis migratoria. Los defensores del Pueblo, en entrevista con SEMANA, llaman a la responsabilidad conjunta.


Colombia es el principal receptor de los migrantes venezolanos, debido a su muy porosa frontera con su país. Actualmente, más de 1,7 millones de ellos viven en el territorio nacional. A su vez, es territorio de paso de cientos de personas provenientes del sur del continente, muchos de nacionalidad haitiana, que pretenden cruzar por Panamá hacia Estados Unidos. En muchos casos, estos cruces de fronteras se traducen en toda clase de violaciones a los derechos humanos o riesgos a la vida.

La situación es compleja y Colombia se queja de que el presupuesto destinado por la cooperación internacional no es suficiente ni se asemeja al que se ha destinado a las problemáticas del mismo estilo en otros países. En el mismo sentido, Panamá, que recibe gran parte de esos migrantes que continúan hacia el norte, también está pasando por un momento difícil y espera mayor apoyo de parte del sistema internacional.

En conversación con SEMANA, desde el Encuentro Internacional de Defensores del Pueblo, el defensor Carlos Camargo sostuvo que la responsabilidad debe ser compartida, incluyendo a los países de los que salen los migrantes, y por eso convocó a los defensores de más de 20 países de la región y de otros continentes.

El funcionario hizo un llamado a la comunidad internacional en general, a las misiones diplomáticas y agencias de cooperación internacional a trabajar de manera articulada.

No obstante, a Cartagena no asistió nadie en representación de Venezuela: “Ante la negativa de Venezuela en reiteradas ocasiones, a nosotros como institución nacional de derechos humanos nos compete y estamos en la mejor disposición de trabajar con los demás países en la búsqueda de soluciones”, pronunció.

Por otra parte, Camargo se refirió a la carta enviada por él y por Eduardo Leblanc, su homólogo panameño, a los cancilleres de ambos países para flexibilizar las condiciones en el paso de migrantes de un país a otro y construir una vía humanitaria exprés para las 21 personas sobrevivientes al naufragio ocurrido a comienzos de octubre en el golfo de Urabá, y aseguró que Marta Lucía Ramírez “ha estado muy atenta y ha recibido con beneplácito el planteamiento”.

De todas maneras, entre Panamá y Colombia se ha presentado una tensión, debido a la imposibilidad del segundo por controlar el flujo de migrantes que atraviesan hacia el país vecino. Sin embargo, Leblanc le dijo a SEMANA que no existe tal roce y que ambos países trabajan de la mano para buscar una solución.

No obstante, manifestó su interés por que el Ejército Nacional apoye “un poco” más en ese sentido. “Tiene que estar mucho más en la frontera colombo-panameña. Ahí tenemos crimen organizado que está en el tráfico de personas y que los empujan a ellos a que busquen otras rutas sin enseñarles propiamente los problemas que vienen”, respondió.

Leblanc explicó que los coyotes, aquellos dedicados al tráfico de migrantes, no les advierten sobre lo que deberán afrontar al cruzar la selva –que algunos llaman infernal– del Darién. En ese sentido, explicó que Panamá recibe todas las semanas a personas heridas, golpeadas y hambrientas. Sumado a eso, actualmente ese país tiene más de 200 denuncias por violaciones a mujeres en el cruce, aunque el funcionario público no tiene claro si son hechos ocurridos del lado colombiano o panameño.

“La mayoría son haitianas, porque la mayor parte de la población que transita son haitianos, pero hay de todas las nacionalidades”, explicó. A propósito, cabe aclarar que la gran mayoría de los migrantes haitianos que intentan pasar hacia Estados Unidos actualmente, vienen desde Chile y Brasil, y los que están saliendo hoy desde la isla cruzan por República Dominicana, no por Colombia.

“Necesitamos mayor pie de fuerza (...) Hoy en día la presa fácil son los migrantes. Cuando ya no haya migrantes, la presa fácil van a ser nuestro pobladores, colombianos y panameños”, sostuvo.

Las propuestas de ambos funcionarios públicos, así como las de sus homólogos de otras nacionalidades, se verán reflejadas en una declaración conjunta que será compartida el 21 de octubre al finalizar la cumbre internacional. El objetivo es que de ahí salgan recomendaciones para los gobiernos en esa materia, aunque es evidente que la crisis no terminará pronto y que la cooperación entre países y organizaciones internacionales es crucial.