Si nada extraordinario ocurre, el miércoles 4 de noviembre tendrá que presentarse ante la Sala de Reconocimiento de la Verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la excongresista y exintegrante de la guerrilla de las Farc, Sandra Ramírez, conocida dentro de las filas subversivas con el alias de Griselda Lobo.

En contra de Sandra Ramírez, quien fue citada a rendir versión libre dentro del macrocaso 07 que investiga el reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado, existen un centenar de declaraciones que la vinculan directamente con la explotación sexual de menores de edad.
Varios relatos de víctimas coincidieron en lo mismo: Sandra Ramírez daba órdenes precisas para que las niñas “desfilaran” en ropa interior ante los comandantes guerrilleros.
“Como si fuera poco, les decía cómo debían mostrarse en la improvisada pasarela. De esto dependía que los comandantes las eligieran para pasar la noche. En otras palabras, que fueron seleccionadas para ser abusadas sexualmente”.

Ramírez, según las declarantes, sabía muy bien todo esto y se ufanaba por presionar a las menores de edad a mostrarse bonitas y modelar.
Con estas declaraciones, la magistrada Lily Rueda realizó una ponencia que fue aprobada por las togadas Julieta Lemaitre y Belkis Florentina Izquierdo, para que la exsenadora del Partido Comunes dé sus declaraciones frente a este caso.
En la ponencia, con el fin de proteger la integridad de las víctimas y evitar una revictimización, se les puso un nombre clave. Sin embargo, los relatos que entregaron dejan ver la barbarie del reclutamiento de menores dentro de la guerrilla de las Farc, así como la activa participación y conocimiento de Sandra Ramírez en estos actos.

La mujer, quien ha asegurado en varias oportunidades que ingresó por voluntad propia a la guerrilla, fue la pareja sentimental de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, comandante del secretariado y fundador de dicho grupo subversivo.
Esto demuestra su poder dentro de las filas guerrilleras, don de mando y comandancia en varios bloques y estructuras. De su boca salieron órdenes para reclutar a las menores y promocionar su explotación sexual con los comandantes del Bloque.
La ponencia señaló que la mayoría de estos casos se habrían presentado en el Bloque Oriental, estructura de las Farc-EP a la cual presuntamente perteneció, para que se pueda pronunciar sobre las mismas en su versión.

En este sentido, se busca establecer “las funciones que desempeñó” Sandra Ramírez “al interior de la guerrilla, su eventual capacidad de influencia o poder de facto y su posible conocimiento o intervención en las violencias ocurridas en las filas contra niñas y niños, incluyendo violencias sexuales y reproductivas”.
Por estos mismos hechos, en octubre de 2024, la Sala de Reconocimiento de Verdad determinó a seis antiguos integrantes del último Secretariado de las Farc como máximos responsables por liderazgo y les imputó crímenes de guerra enmarcados en cinco patrones macrocriminales.
La decisión cobijó a Rodrigo Londoño Echeverry, Jaime Alberto Parra Rodríguez, Milton de Jesús Toncel Redondo, Pablo Catatumbo Torres Victoria, Pastor Lisandro Alape Lascarro y Julián Gallo Cubillos, a quienes se les atribuyó reclutar y usar a niños y niñas, incluidos menores de 15 años. También se les atribuyen actos crueles, tortura, homicidio y juicios sin garantías dentro de su organización. Esto incluye violencia reproductiva contra niñas reclutadas, violencia sexual contra niños y niñas reclutados, y violencia por prejuicio hacia niños y niñas con diversa orientación sexual, identidad y expresión de género diversa.
