El tribunal de Magdalena, luego de siete años de proceso judicial, condenó a la Iglesia Pentecostal a pagar más de 25.000 millones de pesos por la tragedia que enlutó al país en el 2014, cuando murieron quemados 33 niños que viajaban en bus en mal estado mecánico.
En la decisión judicial se comprobó que la responsabilidad del fallecimiento de los menores es de la congregación religiosa, que deberá indemnizar con la millonaria cifra a los familiares de las víctimas.
“Esto con el agravante de que se trataba de un transporte de niños, que muchos de ellos escasamente alcanzaban los 5 años de edad, lo que requería un especial cuidado en su custodia, medidas que evidentemente no se atendieron. De allí que se deba ordenar la reparación de los perjuicios materiales y morales que se causaron en este hecho tan lamentable”, indica la sentencia del Tribunal.
Para la corporación judicial, la congregación religiosa era el garante de los menores de edad y en ese sentido debía tomar todas las medidas de seguridad, para evitar que la vida e integridad física de los niños se viera afectada, hecho que no sucedió y el país tuvo que ver la tragedia de la muerte de los pequeños.
Para el día de los hechos, de los 46 menores de edad que viajaban en el bus, 33 murieron incinerados cuando el bus estalló en llamas a causa de las precarias condiciones mecánicas en las que se encontraba.
La tragedia se presentó cuando los menores viajaban en el vehículo luego de que los niños participaran de una clase religiosa en la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, de Fundación.
Las víctimas de esta tragedia, como se recordará, fueron niños entre los 2 y los 12 años de edad que murieron completamente calcinados, luego de que el bus que los transportaba se incendiara en cuestión de segundos, evitando que pudieran ser auxiliados. Quienes sobrevivieron resultaron con quemaduras de extrema gravedad.
Por este caso, la Fiscalía acusó a Jaime Gutiérrez Ospino, conductor del bus, y al pastor Manuel Salvador Ibarra, quien contrató los servicios del bus. Para el caso del religioso, este fue condenado a 10 años de prisión, pero este año falleció como consecuencia del coronavirus.

Para la Procuraduría el dueño del bus también era responsable de lo ocurrido e indicó en su momento que “que tenía conocimiento del estado de deterioro del vehículo y el peligro que generaba al utilizar un sistema artesanal para ‘tanquearlo’ con gasolina y por haber hecho la maniobra con los niños a bordo”.
Es de recordar que lo que se pudo establecer en la investigación es que el sistema de llenado de gasolina del bus no funcionaba y por esta razón los responsables del automotor le habían hecho varias modificaciones artesanales, convirtiéndolo en un riesgo rodante.
Incluso el vehículo no contaba con el SOAT.
“Hay mucha tristeza en las familias, en algunas de ellas murieron varios niños. Desde la Gobernación brindaremos todo el apoyo psicológico y de acompañamiento. Todos sentimos un profundo dolor y trabajaremos para que las autoridades competentes establezcan responsabilidades”, dijo para la época de la tragedia Antonio Matera, secretario de Educación del Magdalena.
Para la fecha en que ocurrió la explosión del bus, el entonces presidente Juan Manuel Santos dijo “es imposible mitigar ese dolor que están sintiendo ustedes, pero lo que podamos hacer para ayudarlos, ahí estaremos, solidarios en este momento tan difícil y a eso hemos venido, simplemente a expresarles nuestras condolencias”.
Por este caso quedaron exonerados de responsabilidad otras entidades que habían sido demandadas, como el Ministerio de Transporte y la Policía de Carreteras.
