Los documentos del Ejército en poder de SEMANA muestran lo que se podría resumir en un verdadero adefesio del Batallón de Ingenieros, que estaba a la cabeza de la construcción de obras que cuestan miles de millones de pesos.

La situación es tan grave, que dentro del propio Ejército oficiales notifican a sus superiores o similares sobre que las obras que se contrataron por miles de millones de pesos tienen que comenzar a usarlas así estén abandonadas porque las necesitan con urgencia para dar clases a los alumnos.
En un documento del pasado 4 de mayo, donde intervinieron dos coroneles, un mayor y un sargento, se dejó constancia que se tuvo que hacer uso de las obras que estaban abandonadas que eran para la construcción de aulas para la escuela de suboficiales Inocencio Chincá, que se encuentra ubicada en el fuerte militar de Tolemaida.

El reporte afirma lo siguiente: “Se firma el presente documento únicamente en calidad de recepción física de los ambientes pedagógicos por necesidad apremiante del servicio educativo”.
El reporte es contundente, hay una necesidad de hacer uso de las instalaciones que debían haber sido ya entregadas por el contratista pero a ese 4 de mayo estaban abandonadas como se afirma en el siguiente párrafo del documento:
“Esta firma NO constituye un recibo a satisfacción, ni un acta de liquidación, ni un paz y salvo técnico o financiero para el contratista. Se deja constancia de que la obra se encuentra en estado de abandono y con los plazos contractuales vencidos. Asimismo, se aclara que la entrega no cuenta con el aval ni la certificación final de la interventoría técnica, por lo cual el suscrito no asume responsabilidad por vicios ocultos, deficiencias en la calidad de materiales o ítems no ejecutados por el consorcio”.

El descalabro de las obras hacen parte del contrato 331 que tenía como propósito el mantenimiento de aulas de la Escuela de Suboficiales, Emsub.
Las obras tuvieron que se ocupadas estando abandonadas porque había una “necesidad apremiante del servicio educativo” y por que los alumnos militares se encontraban recibiendo clases en espacios inadecuados que estaban afectando su proceso de aprendizaje.

El informe del 4 de mayo del 2026 había sido antecedido por otro del 13 de diciembre del 2025, en donde se advertía de una alerta critica con las obras para la escuela de suboficiales Sargento Inocencio Chincá.
Bajo el radicado 4703, en un documento interno entre dos coroneles, uno le notifica al otro lo siguiente: “Asunto: alerta crítica y solicitud de directriz urgente sobre continuidad de obras post término contractual y riesgos operacionales, legales en la Escuela militar de suboficiales Inocencio Chincá, Emsub.”
Añade la comunicación que: “respetuosamente, me dirijo a usted con-el debido respeto para Reiterar Y Advertir sobre una situación critica e inminente que se presenta en el desarrollo de varios proyectos fundamentales para. la Escuela Militar de Suboficiales “Sargento Inocencio Chincá”.

En el documento, el subdirector de la Escuela le suplica al Ejército que le de una línea clara y rápida de intervención ante el desastre que se refleja con las obras.
“Solicitar nuevamente una directriz clara y urgente para la formalización, suspensión. o liquidación de las actividades en curso, garantizando la protección de los intereses institucionales”, dice el documento.

El expediente en poder de SEMANA refleja que las aulas no eran las únicas obras abandonadas, en otro documento del 11 de mayo del 2026, el coronel Gabriel Ramos, Director de la Escuela Inocencio Chincá, le notifica al coronel Rafael Maestre, Jefe de Estrado Mayor del Comando de Educación y Doctrina del Fuerte Militar de Tolemaida que hay un retraso crítico con el bloque de aulas, el abandono de la construcción de la piscina olímpica y las fallas en la torre de asalto.
Fallas graves de calidad y negligencia
En otros documento del 22 de diciembre del 2025, la subdirección del Escuela Inocencio Chinchá, emite un duro concepto donde advirtió por una mora contractual, ejecución extemporánea, fallas graves de calidad y negligencia en la interventoría en el contrato 331, el de las aulas.

Sobre el contrato 331 el plazo de ejecución era de ocho meses. Sin embargo, fuentes del Ejército confirmaron que aún no se ha dado el acta de recibo de las obras porque falta corregir aspectos técnicos.
SEMANA consultó al Ejército por la situación de los contratos. Indicaron que dieron traslado a los órganos de control y judiciales para que inicien las investigaciones.
SEMANA también consultó al contratista Sierra Sandoval para conocer las razones de los incumplimientos. El contratista atribuyó los problemas a la planeación en el Ejército de las obras que fueron contratadas. “Se puede verificar la existencia de problemas de indefinición técnica, planeación insuficiente, condiciones logísticas, liberación y entrega de zonas”. Además, dijo que se presentaron “cambios durante la ejecución por suspensiones, interrupciones, dificultades de pago y restricciones presupuestales”.
Pero el caso de las obras de Sierra Sandoval es particular debido a que se ganó los contratos bajo la polémica modalidad “llave en mano” y mediante la licitación tradicional. En todos los casos, sus proyectos presentan retrasos y no han sido entregados al Ejército.
Sin embargo, el contratista negó cualquier irregularidad en el manejo de los recursos públicos. “No existe ningún detrimento. Por el contrario, solicitamos la participación de la Contraloría General de la República, y las empresas que represento han cumplido a cabalidad con sus obligaciones contractuales”, afirmó.
