La transición hacia los vehículos eléctricos parecía marcar el camino inevitable de la industria automotriz, pero uno de los mayores fabricantes del mundo está demostrando que no quiere depender de una sola tecnología. Toyota le apuesta a otra alternativa que considera especialmente útil para determinados segmentos del transporte.

Tecnología basada en el hidrógeno
Se trata del hidrógeno, una tecnología que la compañía japonesa lleva varios años desarrollando y que ahora vuelve a ganar protagonismo, particularmente en Europa y en vehículos comerciales, camiones y aplicaciones que requieren largas jornadas de operación. Motorpasión señala que Toyota está reforzando allí su infraestructura y tecnología de pilas de combustible.
Toyota habla de un enfoque denominado “multi-pathway”, mediante el cual pretende ofrecer diferentes sistemas de propulsión dependiendo de las necesidades de cada mercado y aplicación. La compañía ha señalado que continuará desarrollando vehículos eléctricos de batería, híbridos, híbridos enchufables y tecnologías basadas en hidrógeno.

La principal diferencia está en la forma de almacenar y utilizar la energía. En un vehículo eléctrico convencional, la electricidad se almacena en una batería que posteriormente alimenta el motor, mientras que en un vehículo de pila de combustible, el hidrógeno se utiliza para generar electricidad a bordo, con agua como principal emisión del proceso.
Esta tecnología puede resultar especialmente atractiva para vehículos que recorren grandes distancias y trabajan durante muchas horas, porque permite repostajes rápidos y evita depender exclusivamente de baterías de gran tamaño.
Ese es precisamente uno de los campos en los que Toyota está concentrando su estrategia: vehículos comerciales, camiones y transporte de larga duración.
Esta innovación replantea la discusión en el mercado
Mientras fabricantes como BYD han construido buena parte de su expansión mundial alrededor de los vehículos eléctricos y las baterías, Toyota está intentando mantener abiertas varias alternativas.

Y allí está el verdadero interés de la noticia para la industria automotriz: el futuro del automóvil podría no estar definido únicamente por quién fabrique el mejor carro eléctrico, sino por quién consiga desarrollar la tecnología de cero o bajas emisiones más adecuada para cada tipo de transporte.
Toyota ya ha demostrado que no está abandonando las tecnologías electrificadas. En Estados Unidos, por ejemplo, la compañía anunció una inversión de US$912 millones para ampliar la capacidad de producción de vehículos híbridos, mientras continúa desarrollando baterías para eléctricos.

