Momentos de pánico se registraron en las corralejas de Ayapel, Córdoba, que se realizan del 7 al 13 de octubre, luego de que la estructura de madera comenzara a inclinarse repentinamente. Ante el temor de un posible colapso, los asistentes descendieron rápidamente para ponerse a salvo y evitar una tragedia.

La emergencia generó mayor preocupación al observarse adultos que descendían de los palcos con niños en brazos, ante el temor de que la estructura cediera. El incidente también despertó inquietudes sobre las condiciones de seguridad de estas graderías, que presuntamente estarían construidas con madera vieja y deteriorada.
Además, este incidente abrió interrogantes sobre los controles de seguridad en las corralejas y las responsabilidades de la Alcaldía de Ayapel, que deberá esclarecer qué inspecciones se realizaron para verificar las condiciones de la estructura.
Momentos de angustia se vivieron en las corralejas de Ayapel, Córdoba, luego de que la estructura presentara una inclinación que generó temor entre los asistentes. Ante el riesgo de colapso, los asistentes buscaron ponerse a salvo. https://t.co/f0wz5K9jDc https://t.co/cBHpubore6
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 12, 2026
Por el momento, las autoridades deberán pronunciarse sobre el incidente para explicar las causas de lo sucedido y establecer si los palcos cumplían con las medidas de seguridad exigidas.
Un debate que sigue abierto
Aunque para muchos resulta difícil comprender por qué una persona se enfrenta a un toro sin la preparación de un torero profesional, los investigadores de las corralejas señalan que esta práctica responde a una tradición cultural profundamente arraigada que lleva a algunos participantes a poner en riesgo su vida.

Carlos Charry, director del Doctorado en Estudios Sociales de la Universidad del Rosario, explica que durante el siglo XIX, cuando las corralejas comenzaron a ganar popularidad en Tolima y el Caribe colombiano, quienes participaban solían tener experiencia en el manejo de ganado, pues muchos eran vaqueros.
Sin embargo, con el paso del tiempo se extendió la creencia de que cualquier persona podía ingresar al ruedo y enfrentarse a un toro, una idea que, según el académico, no correspondía al origen de esta tradición.
Según sus críticos, el arraigo cultural de las corralejas ha generado una aceptación social que facilita que las administraciones municipales continúen organizándolas. Se calcula que en Colombia se realizan alrededor de 103 de estos eventos cada año, tanto en la región Caribe como en departamentos como Tolima, donde en 2022 el desplome de varios palcos en El Espinal dejó cuatro personas muertas y cerca de 300 heridas.
