“Cuando transitas por esta vía tienes la impresión de que estás en manos de la guerrilla, que puede aparecer en cualquier momento y que nadie te va a salvar”, afirmó la periodista de SEMANA Salud Hernández-Mora tras recorrer en primera persona uno de los tramos más peligrosos de Colombia.

La carretera Panamericana es una de las rutas más largas e importantes del mundo. Atraviesa 14 países desde Alaska hasta la Patagonia, con más de 30.000 kilómetros de extensión.
En Colombia, el tramo entre Cali y Pasto, de aproximadamente 400 kilómetros, es uno de los más críticos de toda esa ruta transnacional.
Una arteria vital que conecta el Valle del Cauca, Cauca y Nariño con Ecuador, y que hoy está, según lo que vio Hernández-Mora sobre el terreno, en manos de las disidencias de las Farc.

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, había anunciado públicamente que militarizaría toda la Panamericana. La realidad que encontró la periodista de SEMANA fue otra.
“En todo el trayecto desde Jamundí, un solo retén, ni siquiera paran para hacer una requisa como Dios manda, parecía más bien como un control de carreteras sin más”, relató tras recorrer esta importante carretera hasta el municipio de Tunia.

Mondomo es quizás el punto que mejor ilustra el abandono. La estación de Policía del municipio ha sufrido carros bomba, disparos y hostigamientos sistemáticos. Hernández-Mora se detuvo en el puente contiguo y esperó.
“Como estarán de indefensos y amenazados nuestros policías, que estuve un rato en el puente junto a la Estación y nadie vino a preguntarme quién era yo y qué hacía”, contó, describiendo una escena que habla por sí sola.
El recorrido también la llevó hasta el punto donde las Farc atentaron contra un bus y segaron la vida de 20 personas. Una cruz marca el lugar.
“Uno podría llenar la Panamericana con señales y cruces en memoria de las víctimas de los secuestros, retenes y asesinatos de las Farc”, reflexionó. Según cifras recientes, en este tramo se registran en promedio cinco secuestros exprés al día.
A la violencia guerrillera se suma otro factor que ahoga la vía. El Cric, organización indígena de Aida Quilcué, protagoniza bloqueos recurrentes que cortan la conexión entre departamentos y con Ecuador, asfixiando el comercio y la movilidad de miles de colombianos.“Solo permiten pasacalles de Cepeda y Quilcué”, observó la periodista, marcando el tinte político de la situación.
Hay tanto miedo acumulado que habitantes del norte del Cauca le confesaron a Hernández-Mora que evitan viajar a Popayán por temor a un ataque.
La conclusión de la periodista de SEMANA, tras recorrer cada kilómetro, no deja margen para la ambigüedad. “Petro entregó la panamericana a la Guerrilla”, asegura Hernández-Mora.
