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Principal sospechoso del crimen de Adriana Pinzón buscaría un preacuerdo con la Fiscalía

Jonathan Torres se convertiría en testigo y recibiría una rebaja en su condena. Los familiares de la psicóloga le siguen exigiendo que cuente toda la verdad.


Un giro de 180 grados tomaría el proceso por la desaparición y posterior muerte de la psicóloga Adriana Pinzón. Esto ante un eventual preacuerdo que estaría buscando Jonathan Torres, el principal sospechoso y hasta ahora único procesado por el caso, con la Fiscalía General.

Desde hace algunos días el abogado de Jonathan, Jimmy Pepinosa, ha sostenido reuniones con los fiscales que adelantan la investigación para expresar su deseo de firmar un preacuerdo, es decir, reconocería su participación en los delitos de desaparición forzada y homicidio agravado.

En este sentido Torres se convertiría además en un testigo de cargo de la Fiscalía General, vinculando a otras personas en la desaparición de la psicóloga cuyo cuerpo sin vida apareció el pasado sábado 25 de junio en la vereda Río Frío, zona rural de Zipaquirá.

Una fuente cercana al proceso le manifestó a SEMANA que Torres ha emitido varias versiones sobre la última vez que vio a Adriana, debido a esto, poco o nada confían en lo que dice, advirtiendo que toda la evidencia apunta a que Torres fue la última persona en ver con vida a Adriana en su vivienda en el municipio de Chía (Cundinamarca).

Igualmente, en hechos que son motivos de investigación, Torres sacó el vehículo de Adriana para venderlo en un concesionario ubicado en el sector de Tres Esquinas en el municipio de Chía en la noche del 7 de junio.

Las autoridades han certificado que dentro del vehículo se encontraron muestras de sangre que intentaron ser borradas con productos químicos. Igualmente, que el documento con el que Adriana había autorizado la venta del automotor había sido falsificada.

Torres, quien se encuentra en los calabozos del antiguo DAS en el centro de Bogotá, se declaró inocente en la audiencia de imputación de cargos celebrada el pasado 15 de junio. Sin embargo, su defensa insistirá en una negociación para que reconozca responsabilidades.

Por el momento, los familiares de Adriana lo único que le piden es que cuente la versión puesto que existe evidencia que él ingresó varias veces a la vivienda de la psicóloga el 7 de junio, siendo así la última persona en tener comunicación con ella.

Durante la imputación de cargos la Fiscalía General presentó varios videos de las cámaras de seguridad del conjunto cerrado en el que vivía Andrea. En las grabaciones se observa a un hombre muy parecido a Jonathan (por su contextura física y forma de caminar) entrando al apartamento al mediodía del 7 de junio.

A las 6:30 p. m. aparece caminando portando una mochila y un palo de escoba, se dirige al vehículo y lo saca del conjunto. Una hora exacta después ingresa nuevamente con el carro, se dirige al apartamento y a los diez minutos sale cargando una pesada bolsa negra de basura, la cual introduce en el baúl del vehículo y se retira nuevamente.

En medio de la investigación por la desaparición de una persona que se identificó como “amigo” de Jonathan le aseguró a las autoridades que le había entregado una maleta con cuchillos manchados de sangre, dinero en efectivo y otros elementos.

Tras una extensa investigación, agentes del CTI alertados por una llamada encontraron un cuerpo sin vida en la vereda Río Frío de Zipaquirá, las pruebas de Medicina Legal certificaron la identidad de Adriana.

En este caso también se presentó un cuestionamiento de los familiares de la psicóloga quienes reclamaron que pese a que ya se había hecho una búsqueda en esa zona no encontraron nada, por lo que no descartan que alguien pudiera mover el cuerpo y ubicarlo en la zona.