A las 6:10 de la mañana, ¿qué estará opinando María Isabel hoy martes primero de agosto en SEMANA? Pues la opinión gira en torno a los ministros del gabinete que saldrían en el remezón del primer año que se rumora que sucederá en los pasillos políticos. Dos de ellos son el canciller Álvaro Leyva y la ministra de Agricultura, Jhenifer Mojica.

Empecemos por Leyva, sobre él, la causa más probable de su eventual salida sería el lío de adjudicación de la millonaria fabricación de pasaportes. La primera pregunta es: ¿cómo es posible que la Cancillería sea incapaz de garantizar una contratación de un documento de semejante importancia para los colombianos? Pues hasta ahora incapaz sí ha resultado ser, porque la única oferta que se presentó está señalada de haber espantado a otros proponentes que quedaron por fuera por cuentas, según dicen, de unas reglas del pliego que solo le ajustaban al ganador.

Pues la noticia de hoy es que el proceso de adjudicación quedó suspendido y no hay aún fecha para reactivarlo. Las razones argumentadas por la Cancillería son que había que asegurar el respeto de los principios de la contratación estatal y garantizar la seguridad jurídica del proceso y de la futura contratación, ¿y eso no lo habrían podido hacer desde el comienzo?

Y la siguiente pregunta es: si la decisión, habida cuenta de que a la empresa Thomas Greg se le reconoció el mayor puntaje para obtener esa adjudicación, ¿pues no queda ahora habilitada para demandar al Estado por su incumplimiento?

La salida de Álvaro Leyva de la Cancillería está en veremos, pero incluso si sale, se ha dicho que podría terminar de Alto Comisionado de Paz, habida cuenta de sus sesiones para traer a Salvatore Mancuso como gestor de paz; y porque Simón Trinidad lo canonizó, es decir, lo mencionó como el único que podría hacer, a su vez, las sesiones para que Estados Unidos acepte liberarlo, con el objetivo de que acuda ante la JEP y quede habilitado como nuevo protagonista de la ‘paz total’.
En cuanto a Jhenifer Mojica, ministra de Agricultura, su eventual salida la justifican por el enfrentamiento que sostiene con el director de la Agencia Nacional de Tierras, Gerardo Vega, por cuenta de las cifras que maneja la agencia sobre las tierras ya distribuidas por parte de este gobierno y que difieren de manera muy amplia de las que maneja el Ministerio de Agricultura, o incluso el diario El Tiempo cita una frase de la ministra Mojica que lo dice todo: “Hay un monumental desorden en las cifras sobre la tierra”.

Y que la meta del Gobierno no es entregar, dice la ministra, 3 millones de hectáreas, que es precisamente la meta del acuerdo de paz, pero para realizarlo en 12 años, sino 1.5 millones y que por cuenta de esto hasta se fabrica el número de tierras adjudicadas. La agencia no tiene ni idea de qué es lo que se ha hecho en esta materia hasta el momento.

Sobre quién gane esta pelea entre Mojica y Vega, que hasta hoy parece estar ganando el segundo, dependerá la permanencia de la ministra en su cargo. Son dos de los casos de los varios ministros que se dicen saldrían en este remezón que se viene en el gabinete ministerial.
Lea la segunda opinión de María Isabel de hoy martes 1 de agosto:
¿Qué opina María Isabel? ¿Renace el cine?
Barbie y Oppenheimer rompen récord de taquilla aunque no son películas familiares. A Barbie no van los señores y las niñas se aburren. Y a Oppenheimer no van los niños para no clavarse las tres horas que dura una película que tampoco entienden.

¿Qué estará opinando María Isabel hoy martes 1 de agosto en SEMANA? Pues la opinión gira en torno a la al que ha sido considerado el resurgimiento de la industria del cine por cuenta de dos películas Barbie y Oppenheimer, pero con varias curiosidades en el análisis que se les pueden hacer a ambas películas de las cuales incluso teatros como la cadena AMC están reportando que les está entrando oro por la afluencia del público.

Con la película Barbie pasan dos cosas: por allá no arriman los hombres y que cuando acuden a ver la madre con sus hijas, las primeras salen como contentas por la versión, en la que la vuelven humana mientras que las niñas salen aburridas porque no entienden nada.

Con Oppenheimer se trata de una película densa que dura la ‘bobadita’ de tres horas, pues es un filme que van a verla, ahí sí, los hombres adultos, pero los niños no se dejan arrastrar a esta odisea. Lo normal habría sido que este llamado resurgimiento del cine lo lograran películas que atraigan a un público familiar como decir Tiburón o Rambo o Indiana Jones por ejemplo, o la Guerra de las Galaxias, que gozan todos los miembros de una familia, adultos y niños.

Pero en este caso los pequeños se aburren en Barbie y espanta a los hombres; y Oppenheimer gusta en adultos, pero espanta a los niños. ¿No es un fenómeno bien curioso que ambas películas estén funcionando también y llenando de oro a estudios de cine y a teatros?, pero así es la vida del cine, cinematográfica.

