A las 6:10 a. m., ¿qué estará opinando María Isabel, hoy martes 5 de septiembre, en SEMANA? Pues la opinión va lo que el presidente salió a negar y lo que ni siquiera se tomó el trabajo de desmentir de las declaraciones de su hermano Juan Fernando Petro al programa los Informantes, mediante la excelente reportería de la Nena Arrázola.
Lo del síndrome de Asperger, que su hermano aseguró que le fue diagnosticado en la adolescencia a los dos hermanos Petro con mayor, digamos, fuerza, en el actual presidente, pues este lo negó rotundamente entre otras cosas no es una condición que inhabilite a quien afecta llevar una vida prácticamente normal funcional con responsabilidades y retos.

Pero sí limita el relacionamiento social de quien tiene ese síndrome del espectro autista que explicaría por qué el presidente a veces parecería como si en sus intervenciones públicas se perdiera en divagaciones en las que no mantiene los pies sobre la tierra o faltara tanto a sus deberes oficiales, citas de trabajo.

Pero de las declaraciones de Juan Fernando Petro la posibilidad de que el presidente tenga el síndrome de Asperger es lo menos delicado, porque dos afirmaciones adicionales sí prenden todas las alarmas sobre el comportamiento ético de este Gobierno durante la campaña y actualmente y son gravísimas.

La primera, que no le mereció al presidente casi ningún desmentir es que del famoso ‘Pacto de la Picota” que, al final como nos estamos dando cuenta, sí existió, pues sacaron un millón de votos que le aseguraron al presidente Petro su triunfo, el lo niega a medias porque si bien, le atribuye su triunfo a otros municipios a los que se refiere Juan Fernando Petro, pues no dice tajamente que el ‘Pacto de la Picota” no existiera ni que su hijo y actual asesor de paz, Danilo Rueda, se la pasaran en la cárcel, negociando quien sabe que cosa. Esta relevación es inaudita.

La otra es que el cartel de Sinaloa hizo un pacto con el que el clan del Golfo que consistiría en pagarle una suma millonaria para que compre terrenos a la lata en el Urabá. Estas dos revelaciones deberían ser motivo de gran controversia en el país, pero no solamente el presidente ni se tomó el trabajo desmentirlas, sino que rápidamente introdujo un tema para hacer un cambio de canal, un cambio de chip, proponiendo gratuidad en el transporte público a cambio de un recargo en la tarifa de los servicios de luz ya de por sí impagables.

El asunto es que tan graves denuncias sobre la campaña Petro no las hace un adversario político del presidente, sino su propio hermano en muy poco tiempo. Antes la mancuerna del presidente, Armando Benedetti, le cobraba la nueva directora del DPS Laura Sarabia recién posicionadita, ella que no le habían compensado con un ministerio del interior o el de defensa que se hubiera levantado 15,000 millones de pesos para la campaña.
Y poco tiempo antes también había explotado el escándalo de Day Vázquez y su exesposo Nicolás Petro, pero el caso de Juan Fernando Petro y el de Nicolás, pues hacen caer como de un andamio el viejo adagio de que “todo queda en familia porque en este caso, no”.
Lea la primera opinión de María Isabel Rueda de hoy martes 5 de septiembre de 2023:
¿Qué opina María Isabel? Petro vs. Petro
Las revelaciones de Juan Fernando Petro sobre su hermano, el presidente Gustavo, en Los Informantes, produjeron un gran remezón. Petro solo salió a desmentir que le diagnosticaron el síndrome autista de Asperger. Eso sí, como en ello ha resultado un genio, rápidamente puso al país a hablar de otro tema: la gratuidad del servicio de transporte público, que pagaríamos con la tarifa de la luz.

A las 6:00 a. m., ¿qué estará opinando María Isabel hoy martes, 5 de septiembre, en SEMANA? Pues la opinión va directo a declarar que sin Asperger o con Asperger, Gustavo Petro Urrego es un genio.
Logró cambiar el tema de las declaraciones de su hermano, por un lado, y el polémico reencauche de Laura Sarabia en el departamento de Prosperidad Social, por el otro. La fórmula fue proponer que como hay tanto colado en el TransMilenio, el transporte público sea gratis, pero pagado por los colombianos, o por lo menos por algunos colombianos a través de los recibos de la luz.

Tan genio que puso a discutir el país si es conveniente la creatividad del sistema, cómo se debe calcular la tarifa que engrosará el ya carísimo pago de la energía en Colombia y si ello desestimulará el uso de otros recursos de transporte no contaminantes como la bicicleta.

La propuesta de Petro, entre otras cosas, consagra una filosofía que ha instalado este Gobierno: si los jóvenes matan, paguémosles para que no maten; si el ELN está alzado en armas contra el Gobierno, pues pactemos con ellos un cese al fuego bilateral para que el Ejército no los enfrente con acciones ofensivas, y si los usuarios del TransMilenio se cuelan en los buses, pues no les cobramos el servicio.

Mientras tanto, de las delicadas declaraciones de Juan Fernando Petro, el presidente salió de taquito con un: “algo le pasa a mi hermano, quedé boquiabierto, no entiendo la extraña relación de mi familia con los medios de comunicación”, que dicho sea de paso, son el nuevo blanco favorito de los ataques presidenciales.

Y negó rotundamente que algún día le hubieran decretado médicamente el síndrome de autismo conocido como Asperger, ¿pero qué no negó el presidente de las declaraciones de Juan Fernando Petro?, ¿qué fue lo que ni siquiera se atrevió a desmentir?
