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Sigue la coyuntura en la capital por la situación de los indígenas Embera. - Foto: Twitter @Danielbricen Fotomontaje SEMANA

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“Riñas, fiestas, todo es un caos”, Daniel Briceño denuncia lo que está pasando con los indígenas embera en el albergue La Rioja

Desde mayo este albergue se convirtió en el hogar de miles de indígenas embera.

En las últimas 24 horas, los indígenas embera han sido el tema principal en Bogotá, debido a los fuertes enfrentamientos entre las Autoridades Indígenas en Bakatá, un grupo que integra a más de diez comunidades y que hasta hace unos meses ocupaban el Parque Nacional, con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

La razón de dichas protestas se debe a que el colectivo asegura que el Distrito y el Gobierno nacional no han cumplido con los acuerdos firmados a principio del año. En varios videos se observa cómo funcionarios públicos son atacados con palos, mientras están rodeados masivamente. Incluso, uno de ellos termina en el piso sin la posibilidad inmediata de levantarse por encontrarse completamente rodeado y en riesgo de seguir siendo agredido.

En ese sentido, Daniel Briceño, abogado especialista en Derecho Público, aprovechó la coyuntura en la capital para denunciar lo que está sucediendo en el albergue La Rioja, un sitio que solía albergar a exhabitantes de calle y que está ubicado en el centro del país, pero que desde mayo se convirtió en el hogar para los indígenas embera.

El abogado, a través de su cuenta de Twitter, afirmó que nadie “quiere mostrar de lo que pasando con los indígenas embera en el albergue La Rioja”, razón por la cual compartió una serie de imágenes, donde se puede apreciar pelea entre los embera, así como fuertes discusiones con la Policía Nacional, debido a que no los dejan ingresar alcohol a dicho albergue.

“Los intentos por ingresar con grandes cantidades de alcohol al albergue La Rioja, son innumerables”, indicó Briceño. Además, agregó que constantemente en lugar se presentan “riñas, fiestas, botan la comida a la basura, borracheras y abusos. Todo es un caos, un desorden absoluto”.

Asimismo, aseguró que las autoridades correspondientes han dado todas las herramientas para ayudar a las comunidades embera. “Las autoridades han dado todas las herramientas y recursos para ayudar a las comunidades embera en Bogotá. Subsidios, albergues, comida y logística”, aseveró Briceño.

No obstante, SEMANA días atrás dio a conocer la situación que se vive en La Rioja. Por ejemplo, en junio se estableció que un Puesto de Mando Unificado (PMU), se puso en conocimiento de las secretarías de Gobierno, Seguridad, Integración Social, Salud, además de la Personería, una grave denuncia de agresión y acto sexual abusivo de los indígenas en contra del personal de convivencia y diálogo de la Alcaldía.

“La problemática es bastante grave. El machismo en esta comunidad es alarmante, incluso han intentado agredir en varias ocasiones a las mujeres gestoras de convivencia”, le dijo una fuente a SEMANA.

La Personería confirmó que conoció el caso y lo trasladó a las autoridades competentes. Esta cruda realidad ha llevado a varios de los funcionarios que visitan La Rioja a no querer hacer su trabajo o a renunciar a sus cargos.

Asimismo, SEMANA conoció que en una riña, una indígena fue herida en su brazo derecho con un arma cortopunzante y varios hombres fueron trasladados de urgencia a hospitales de esta zona, en la Avenida Caracas con calle cuarta.

La Personería reconoce que en La Rioja y en sus alrededores “se han presentado riñas por consumo de bebidas alcohólicas y consumo de drogas”. Además, según la entidad, “se observa poca responsabilidad de los padres, en algunas ocasiones, por situaciones como estado de embriaguez que no les permiten atender sus deberes y responsabilidades”.

Aunque en la entrada hay uniformados de la Policía, además del vigilante de la seguridad privada, los indígenas entran y salen sin ningún tipo de control. Pero el ingreso de personas ajenas a los indígenas o a los trabajadores de La Rioja está prohibido.

Finalmente, pruebas en poder de SEMANA indican que varios menores, entre 1 y 4 años, han tenido que ser trasladados a hospitales de Bogotá, como el San Blas, con cuadros de síntomas respiratorios y enfermedades gastrointestinales, producto de las condiciones en las que están viviendo.