Las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, nacidas hace apenas cinco años, tras la desaparición de los llamados Pachenca, son la verdadera autoridad de una amplia región del Magdalena, que incluye el Parque Tayrona. Mientras libran una guerra con las Autodefensas Gaitanistas de Colombia por el control de amplias zonas de la costa, mantienen una mesa de diálogo con el Gobierno Petro. SEMANA fue hasta el corazón de la serranía para entrevistar al comandante José Luis Pérez, alias Cholo, vocero de una organización que cuenta con unos 1.000 integrantes.
SEMANA: En esta parte de la Sierra Nevada la ley no la impone la Policía, sino ustedes.
JOSÉ LUIS PÉREZ: De pronto nosotros quisiéramos que por acá hubiera presencia del Estado, de la Policía. No hubiera habido la necesidad de Conquistadores. Pero, por el abandono total de esas partes, nos vimos obligados a conformar unas autodefensas campesinas netas de aquí. Todos somos de acá. A raíz de ese abandono, hemos sido atropellados por diversos grupos, nos han matado seres queridos, familias. Entonces uno toma la iniciativa. Nos sacrificamos ciertas personas para que el resto de la familia viva bien, para velar por la seguridad. Si no, esto fuera, llámese Golfo o guerrillas.

SEMANA: ¿Qué tiene que ver su grupo armado con los Pachenca?
J.P.: Chucho Mercancía o Chucho Pachenca trabajó con los que se hicieron conocer en la región como Urabeños. El hombre hizo una división, se fueron a una confrontación y surgió su grupo. A él lo abate el Estado. (Alias) 80 coge el liderazgo y continúa con su organización. Duró un año y el Estado también lo abate. Quedamos como en el hampa y dijimos: hay que hacer algo muy rápido; si no nace una cabeza, vamos a tener el Golfo de nuevo, que ya lo tuvimos cuatro o cinco años, y no fue muy bonita la experiencia.
SEMANA: ¿Por qué?
J.P.: Nos mataron mucha gente, muchos campesinos, porque no le hicieron caso a un llamado, porque no le pagaron alguna vacuna. Ahí es donde nace Conquistadores de la Sierra. No tenemos nada que ver ni con alias 80 ni con Chucho Pachenca. Si ellos hubieran seguido en la lucha, Conquistadores de la Sierra no existiría. Al fracasar, nacemos por una necesidad, por un flagelo que ya venimos sufriendo desde muchos años atrás.
SEMANA: Los que trabajan en el turismo, que es la nueva bonanza en Tayrona y la Sierra, me dicen que los Conquistadores están cobrando vacunas altas, si bien reconocen que no hay ladrones. El Estado no existe y ustedes garantizan una seguridad, pero a bala.
J.P.: No digamos que el Estado no existe. En la Troncal del Caribe consigue retenes del Ejército, la Policía, agentes encubiertos. Hacen su trabajo de campo. Que no lo hagan al ciento por ciento ya es cuestión de ellos. Para uno decir que se va a cobrar, como se dice extorsión, pues ahí está la Sijín, aquí tenemos una ley que regula bastante ese tema.
SEMANA: Son ustedes los que imponen la ley. Aquí no hay un violador porque se va o se muere; un ladrón, lo mismo. El sector turístico, que vive una bonanza, admite que aquí un turista no tiene ningún problema, aquí no se pierde un lápiz, y que no es por la Policía, es por ustedes.

J.P.: De pronto la gente lo ve de esa forma. (Desde) la existencia de Conquistadores de la Sierra, donde está el corazón de nuestra injerencia hace cinco años, no se ve un muerto por la violencia. En nuestra mente no está el actuar de las armas. Iniciamos un proceso de la mano del doctor (Óscar Mauricio) Silva, jefe negociador del Gobierno; los violadores que se han cogido se han entregado al Estado. Lo nuestro es cuidar un territorio, que no venga un grupo armado a imponernos normas que no conocemos porque no nos gusta. Lo que no queremos es que entren más el Clan del Golfo, guerrillas o cualquier grupo, porque hoy en día cualquiera forma 15 o 20 hombres, se hace llamar como se le antoja y monta el imperio, manda y gobierna, como lo vemos en las grandes ciudades, como son Barranquilla, Bogotá, Medellín.
SEMANA: Como ocurre en Santa Marta.
J.P.: Santa Marta está dividida, hay de todo un poco. Que uno tiene injerencia, bien, pero no todo, porque en Santa Marta hay ladronismo, hay gente viniendo de las otras ciudades a atracar. Nos han matado gente de nosotros mismos, eso duele, y los hemos cogido y hemos optado por entregarlos a la misma ley. Lamentablemente, la ley de Colombia es débil y a la semana los ve uno otra vez volviendo a cometer el delito porque el robo fue de poca cuantía, no da para judicializar, y es la idiosincrasia de Colombia, por decirlo así.

SEMANA: ¿Por qué en Santa Marta hay tanto ladrón, atracador, hay mucha violencia y por qué aquí no? ¿No será porque aquí ustedes imponen su ley?
J.P.: De pronto lo que usted me está diciendo no existe. Yo no puedo robar acá, no porque Conquistadores de la Sierra exista, sino porque si yo robo, estoy robando a la mamá de un compañero, al hijo de algún compañero. Esto es un solo bloque y nosotros no cuidamos en su totalidad la Sierra, es muy grande, tenemos un sector y lo conformamos de ese mismo sector.
SEMANA: Entonces, ¿cuál es el papel de ustedes si no es imponer el orden y su ley? ¿Están para que no entre el Clan del Golfo? Si el Golfo no viniera, ¿se irían a su casa?
J.P.: Esto está en la mira del ELN, de las Farc, de todo el mundo. Aquí ha habido confrontación en los tiempos de atrás, de las AUC. Aquí se peleaba con las Farc, con el 53, el 59, el 43. Esto viene de descendencia de décadas y de un núcleo familiar; se sacrifican dos o tres perteneciendo a la organización para que los demás tengan tranquilidad. Es como el enfoque que uno tiene que proteger nuestra región para que mi mamá, mi tío o mi abuela, que tiene una tienda, de pronto no (sufra) el flagelo del robo o el atraco.

SEMANA: ¿Estamos condenados a vivir siempre bajo un grupo irregular?
J.P.: Si el Estado lo permite, estamos condenados a eso. En este momento estamos llevando con el Estado una negociación, porque lo nuestro no es la guerra, es cuidar un sector. Soltar las armas, nosotros, no es el fin de la guerra en la Sierra. Nosotros las soltamos y no duran dos meses para estar aquí X o Y persona, llámese lo que se llame, montando otra vez (otro grupo). Le he planteado al doctor Silva que, si esto llega a un final feliz, con los mismos integrantes se debería montar como especies de convivires, no con armas, porque lo que se necesita es la información. Nosotros conocemos la Sierra perfectamente. Creamos un grupo, están los indígenas, que velemos por la parte alta, que nos demos cuenta, por ejemplo, cuando viene entrando el Clan del Golfo. Y de la mano del Estado, llámese Ejército, Policía, se pueda contrarrestar la llegada de dicho grupo y de esa forma se puede tener una región tranquila, sin ningún grupo.

SEMANA: Vengo de La Guajira, donde tienen a Bendito Menor, un gatillero de 26 años, autor de dos masacres, y en lugar de decir ustedes “Eso no lo permitimos”, lo han avalado. ¿Qué garantiza que usted mañana desaparezca y uno como ese no ocupe su lugar?
J.P.: Por eso estamos sentados en la mesa y, la verdad, para llegar a ese feliz término, todos tenemos que someternos. Y ya, de ahí en adelante tendrá que ser el Estado el regulador de cualquier actor armado que se quiera formar en la Sierra. Nosotros estamos en la voluntad de ayudar a que eso no suceda, que no se cree ningún grupo. Yo soy nativo de acá y, si me desmovilizo mañana, tengo que continuar en esta Sierra, no tengo para dónde irme, no conozco otra zona de Colombia. Aquí es donde tengo toda mi familia, mi mamá, mis hijos, todo. Por ende, tendríamos que meterle corazón, de la mano del Estado, si alguien se quiere levantar a tomar las armas. Un ejemplo: que deje de existir Conquistadores de la Sierra, pero Cholo sigue en la Sierra y que el Golfo se tome esta región. ¿Qué puede pasar con Cholo o los demás? Somos objetivo de ellos. Y en este momento estamos teniendo confrontaciones porque la idea de ellos es tomarse esto a sangre y fuego, y Conquistadores de la Sierra no está dispuesto a cederles ni un centímetro. Ahí estamos y se pelea. Teníamos rato que no había confrontaciones porque ellos se habían mantenido reorganizándose. Siempre el tema con ellos es que entramos a una confrontación, se les sostiene el combate, se les da de baja, se les decomisan cosas y se repliegan. Se ausentan por cinco, seis, siete meses y cuando ya nos enteramos, vienen por tal lado; viene un número más grande que el pasado, vienen más organizados y, por ende, también uno se mantiene en línea de fuego. De este sector de la Sierra no le vamos a ceder ni un centímetro, llámese Golfo, llámese guerrillas o cualquier grupo que quiera tomarse este sector.
SEMANA: Pero la guerra cuesta plata; o uno se financia con el narcotráfico o con las vacunas. El turismo ahora está produciendo mucho dinero, pero hay quejas de gentes de todos los niveles de que ustedes están vacunando demasiado, que ya no es negocio.
J.P.: Hablemos de todo el país. Ha surgido el problema de que cualquiera coge un teléfono y cobra cualquier cantidad de plata a cualquier comerciante y se hace llamar Golfo, Conquistadores, entre otros. Incluso gente de acá mismo. Hay veces que ni nosotros imponemos, sino que nos llama gente muy preocupada y nos pregunta: “¿Cómo hacemos para que ustedes tengan presencia, porque allá no podemos vivir?”.
SEMANA: Insisto, ¿qué mando tienen sobre Bendito Menor? ¿Qué garantías hay de que lo saquen de la organización o lo entreguen a las autoridades?
J.P.: Esto es bastante numeroso, uno corrobora la información y le dicen: “No somos nosotros, deje le averiguamos”. Hay varios factores violentos, que por ajustes de cuentas, que por cobros del pasado. Como dice el dicho, cuando uno crea fama (...) En el área que usted se mueva, todo lo que suceda, así no sea usted, la gente va a decir que fue fulano. Yo confío en mi gente, que me está diciendo la verdad. Si fueron o no fueron es cuestión de probar de parte de nosotros y de parte del Estado.

SEMANA: ¿Ustedes son herederos de Hernán Giraldo?
J.P.: No tenemos nada que ver. Quedamos en el hampa después de que se desmovilizaron. Ya no había tranquilidad, usted dejaba su casa sola y se le llevaban el televisor, la licuadora. Después de ser una región segura, se formó un raterismo muy bravo. Nace la necesidad y aparecen grupos.

SEMANA: Si mañana el Gobierno firma un acuerdo de paz, usted puede responder por su zona, pero no por todo. Y cuando ustedes se vayan, llegan bandas delincuenciales y aparece otro grupo armado. Es decir, aquí nunca habrá paz.
J.P.: Las Farc y las AUC llegaron a una desmovilización y de ahí para acá se formó un desorden aún peor, nacen no sabemos cuántos grupos. Como ya tenemos una experiencia vivida, como ya tenemos ese pasado que nos marcó, donde perdimos familia, es que no queremos que se repita la historia. Por eso, Conquistadores de la Sierra estamos en una negociación, pero si nos dan unas garantías. Si no, estaré obligado, condenado, a estar en esta vida para que el resto de mi familia pueda, de pronto, disfrutar o andar un poco en paz. Si el Gobierno se compromete con Conquistadores de la Sierra y estas regiones a que vamos a montar, si es posible con nosotros mismos, unas convivires, como fue guardaparques, de la mano del Estado, yo sé que blindamos la región y aquí no va a entrar ningún grupo.
SEMANA: Por cierto, van a votar por Iván Cepeda, ¿les parece el candidato de la continuidad del Gobierno?
J.P.: El tema político, a nosotros como autodefensas, en eso no entramos. Para nosotros, X o Y presidente, después de que gobierne bien, nos da lo mismo. Nunca nos hemos metido en el tema político.
