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‘The Economist’ lanza dura alerta sobre Colombia: el país produciría cerca del 70 % de la cocaína que circula en el mundo

Según el medio internacional, desde 2024 la cocaína habría desplazado al petróleo como uno de los principales productos de exportación del país.

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30 de agosto de 2026 a las 9:15 a. m.
Cocaína incautada.
Cocaína incautada. Foto: @PoliciaAntiNar

Un nuevo análisis de The Economist vuelve a poner bajo la lupa la dimensión que ha alcanzado el narcotráfico en Colombia. La publicación británica advierte que el país se mantiene como el principal productor mundial de cocaína y que, de acuerdo con sus estimaciones, cerca del 70 % de la sustancia que se comercializa en el planeta es de origen colombiano.

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El diagnóstico, recogido y divulgado en Colombia por distintos medios, plantea un escenario particularmente preocupante: el negocio de la cocaína habría adquirido tal dimensión que incluso estaría superando a sectores tradicionales de la economía nacional.

Según The Economist, desde 2024 la cocaína habría desplazado al petróleo como uno de los principales productos de exportación del país, una señal del gigantesco volumen económico que mueve actualmente el narcotráfico y de la capacidad que mantienen las organizaciones criminales para sostener y expandir sus cadenas de producción y distribución.

El fenómeno, sin embargo, va mucho más allá de las cifras económicas. La expansión de los cultivos ilícitos y de la producción de cocaína continúa alimentando las disputas entre grupos armados y estructuras criminales que buscan controlar corredores estratégicos, zonas de producción y rutas utilizadas para sacar la droga hacia los mercados internacionales.

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Raspachines o recolectores de coca en El Plateado Cauca corregimiento del municipio de Argelia abril 3 del 2025 Foto Guillermo Torres Reina - SEMANA Foto: Guillermo Torres / Semana

El informe pone nuevamente sobre la mesa una realidad que Colombia no ha logrado resolver durante décadas: pese a los millonarios recursos invertidos en la lucha antidrogas, las operaciones militares, los programas de sustitución y los esfuerzos de erradicación, el país continúa ocupando un lugar central en el mercado mundial de la cocaína.

Datos atribuidos a The Economist señalan que Colombia es responsable de aproximadamente siete de cada diez dosis de cocaína que llegan al mercado internacional, una proporción que evidencia la enorme transformación de un negocio ilegal que, lejos de desaparecer, ha encontrado nuevas rutas, actores y mecanismos para mantenerse vigente.

La situación ocurre, además, en medio de un intenso debate sobre la política antidrogas y las estrategias que debe adoptar el Estado. Mientras algunos sectores defienden el fortalecimiento de las operaciones de erradicación y persecución contra las organizaciones criminales, otros insisten en que el problema debe enfrentarse con una combinación de presencia estatal, desarrollo rural, sustitución de economías ilegales y acciones contra las redes internacionales que financian y comercializan la droga.

El tamaño del negocio también ayuda a explicar por qué distintas organizaciones armadas han convertido el narcotráfico en una de sus principales fuentes de financiación.

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Datos atribuidos a The Economist señalan que Colombia es responsable de aproximadamente siete de cada diez dosis de cocaína. Foto: dpa/picture alliance via Getty I

El control territorial continúa siendo determinante para las estructuras ilegales, especialmente en regiones apartadas donde la presencia del Estado sigue siendo limitada y las economías ilícitas ofrecen ingresos superiores a las alternativas legales.

El panorama descrito por la publicación británica llega en un momento en el que Colombia enfrenta nuevos desafíos en materia de seguridad. La disputa por las rentas ilegales ha contribuido a la persistencia de la violencia en varias regiones del país y mantiene vigente la preocupación por la capacidad de los grupos criminales para reemplazarse, fragmentarse o aliarse cuando las autoridades golpean sus estructuras.

El informe de The Economist, por tanto, vuelve a plantear una pregunta incómoda para Colombia: ¿cómo enfrentar un negocio que no solo se mantiene como uno de los principales motores de financiación de las organizaciones ilegales, sino que habría alcanzado un peso comparable al de algunos de los sectores más importantes de la economía nacional?

La respuesta será uno de los grandes retos del país en los próximos años. Porque detrás de la cifra del 70 % hay una realidad mucho más profunda: miles de hectáreas de cultivos ilícitos, rutas internacionales, organizaciones criminales, comunidades atrapadas en economías ilegales y una guerra contra el narcotráfico que, después de décadas, sigue sin encontrar una fórmula definitiva para reducir de manera sostenida el poder de este negocio.