Tras resolver los recursos de apelación, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga dejó en firme la condena de 72 meses de prisión en contra del cirujano plástico Luis Fernando Reyes Meza por el delito de violencia intrafamiliar agravada.

En la decisión de segunda instancia se avalaron las pruebas presentadas por la Fiscalía General y el apoderado de la víctima, concluyendo que Adriana Vargas fue víctima de violencia física y psicológica por parte del cirujano plástico.
El abogado César Augusto Vargas, quien representó a la denunciante, puso de presente que el proceso penal se extendió por casi una década.

“No es aceptable que se revictimice a las personas con una duración tan prolongada de los procesos judiciales en Colombia”, señaló el jurista por medio de un comunicado emitido por CDS Estrategia Legal.
Igualmente, el jurista indicó que durante el juicio se aportaron varios elementos materiales probatorios, entre testimonios y evidencia documental y técnica, para demostrar la responsabilidad del acusado en los hechos materia de investigación.

“Uno de los mayores aciertos de este proceso fue entender que la violencia intrafamiliar no podía demostrarse con un solo elemento probatorio”, detalló.
Por el momento, la defensa del cirujano condenado no ha emitido ningún pronunciamiento sobre el fallo de segunda instancia.
“Ciclo de violencia”
En el fallo de primera instancia, emitido en mayo de 2025, el juzgado 24 municipal con función de conocimiento de Bucaramanga puso de presente el “ciclo de violencia” física y psicológica que sufrió Adriana Cargas durante varios años por parte de su pareja, el cirujano Luis Fernando Reyes Meza.

Muchas agresiones se presentaron en presencia de la hija de la pareja, una menor de edad, cuyo testimonio fue clave para la emisión de la condena.
“El acusado la cosificó por su condición de ser mujer, perpetuando así la cultura de control y superioridad masculina, que aún continuamos en nuestra justicia intentando erradicar”, concluyó el fallo de primera instancia al tener en cuenta que el cirujano plástico le restringía sus salidas, su forma de vestir y su comunicación con su núcleo familiar.

“Tal fue la magnitud y reiteración de las agresiones que la señora (…) se desconoció como una mujer valiosa, que debía ser tratada en igualdad de condiciones, con respeto y dignidad; siendo controlada en su forma de vestir, incluso —se reitera— llegó al punto de realizarse procedimientos quirúrgicos de reducción de senos y de tener tendencias suicidas”, enfatizó la decisión judicial.
Las pruebas —señaló el juzgado— evidenciaron los agravantes en el caso de violencia intrafamiliar.
“Luis Fernando Reyes Meza procedió a encerrarla en casa, colocar cámaras de seguridad en la mayoría de los sectores de la casa con el fin de vigilar y controlar lo que hacía su exesposa y para determinar qué atuendos podía o no usar cuando iba a salir para su trabajo”, recolecta el fallo.

Esto demuestra, para la juez, “el desequilibrio de poder, dentro de una sociedad en la que el dominio sigue siendo masculino y el hombre es el único que puede tomar decisiones y dar órdenes, pues se presenta a la mujer como un ser débil que debe permanecer sumiso”.
“Luis Fernando Reyes Meza se refería a la víctima como ‘puta, zorra, perra’, le hizo cambiar su apariencia y le decía que debía estar en la casa: este hecho demuestra que el acusado percibe a la víctima como un ser inferior a él, que no merece respeto, a quien puede denigrar, pues la considera inferior, no solo física, sino intelectualmente”, agrega.
