bogotá

Uno de los mejores colegios de Colombia está en riesgo de ser expropiado

Tras año y medio de negociaciones no se ha logrado un acuerdo entre el Liceo Nuevo Chile y el Instituto de Desarrollo Urbano. La institución está ubicada en las zonas donde se construirán las nuevas vías de Bogotá


El Liceo Nuevo Chile ha llegado a estar en el puesto 83 entre los más de 10.278 colegios privados ponderados por el Ministerio de Educación con las pruebas Saber Pro.

El éxito de la institución según manifiesta la profesora Gilma Gómez, su rectora, está relacionado con el enfoque de diversidad que tiene y una concepción de igualdad para indígenas y afrodescendientes en la que se les enseña a los estudiantes—más que a memorizar- a razonar y tener un análisis crítico frente a las realidades sociales.

Algunos de sus estudiantes forman parte de esas comunidades y también hay citadinos. Desde hace más de tres décadas tiene programas académicos especiales de preservación del medioambiente y cuidado en la alimentación. Incluso, en el mismo colegio hay huertas y se realizan tareas de descontaminación del Río Fucha, en la localidad de Puente Aranda, Bogotá.

Colegio Liceo Nuevo Chile será demolido por línea del Metro
Colegio Liceo Nuevo Chile será demolido por obras de vías en Bogotá - Foto: Archivo particular

Es el único colegio ubicado en el sur de la capital del país con énfasis en recuperación ancestral, investigación , huerta escolar y arte.

Sin embargo, no todo es color de rosa; las instalaciones en las que se educan casi 200 niños de transición a noveno grado, con autorización para empezar a matricular hasta grado 11, están a punto de ser demolidas por cuenta de la construcción “del tramo de Transmilenio de la Avenida 68 de Bogotá”, detalla la rectora del colegio.

”No podemos decir que el IDU [Instituto de Desarrollo Urbano] no ha dialogado con nosotros, pero las negociaciones no son acordes a las necesidades. Si recibimos lo que ellos consideran justo, implicaría que solo 60 niños puedan recibir clases porque no habría la capacidad instalada para el resto”, advirtió Gómez.

El colegio es un complejo de casas (tres en total), una de ellas de siete metros de frente por 21 de fondo y cuatro pisos construidos; está en la avenida 68 n. 15-16, justo por donde pasa la construcción. Tumbarían el 45% de la institución educativa.

En medio de la negociación por el predio, que lleva un año y medio, el IDU indicó que era necesario que los niños fueran trasladados a otra sede, así que los propietarios del colegio (que son tres profesores de universidades públicas que hace 36 años empezaron el proyecto diferencial) tienen que pagar un arriendo mensual de 10 millones de pesos y la ruta escolar de los niños que se iban a retirar al quedar distantes de sus casas, pues caminando se gastan 40 minutos en promedio.

Inicialmente, el compromiso con el IDU es que realizarían el reintegro de esos dineros, pero asegura Gómez que hasta el momento no se ha dado.

Por el contrario, entre los daños emergentes causados está el hecho que el colegio tuvo que solicitar nuevas licencias, perdiendo la que tenía en la sede que van a demoler, “ Ya tenemos las licencias hasta grado noveno”, aclara la rectora. La casa que piensan tumbar es donde quedan la maloca, Pacha mama, comedor, salones de música, danza, artes plásticas, biblioteca, salón de talla, laboratorios, entre otros espacios comunes. Sin contar que, como los predios de alrededor fueron demolidos, las instalaciones del Liceo que están en negociación han sido blanco de vandalismo y robos.

Pese a las mesas de trabajo entre el distrito y los propietarios, no se ha llegado a un acuerdo porque, según la rectora, el IDU niega la capacidad instalada y desconoce así la normatividad de no violentar los derechos de la educación.

Tras varios meses de intentos de negociación, ya fue emitida una orden administrativa con la oferta y, según la ley, si el propietario no acepta, basándose en el interés general, el Distrito consigna lo que estima vale el predio y expropia.

Teniendo en cuenta que están a solo un paso de que eso suceda, la comunidad de docentes, padres de familia y alumnos hace un llamado a la Alcaldesa de Bogotá, para que sean consientes de que lo que ellos piden es que se les reconozca lo que realmente gastarían para construir un colegio similar en un sector cercano y poder continuar el proyecto educativo. Y no perder los avances alcanzados hasta el momento, tras 36 años de compromiso.

“Así como vamos, el colegio tiene los días contados. Nos dicen que la capacidad instalada no está contemplada en la norma y nos están dejando a nosotros esa papa caliente. Más de 100 niños pueden quedarse sin colegio, estamos a punta de la quiebra económica, haciendo recolecta con los padres para pagar los profesores”, indicó la rectora, mientras anunciaba que el próximo sábado se realizará una minga frente a la institución.