Home

Nación

Artículo

La Veeduría advirtió que variación de la TRM impactaría fuertemente contratos como el Metro de Bogotá. Imagen de las obras que se adelantan en la calle 72. - Foto: EMPRESA METRO BOGOTÁ

bogotá

Veeduría Distrital advierte que el alto precio del dólar afectará el Metro de Bogotá

La variación de la TRM impactaría fuertemente la ejecución de este y otros contratos que hay en el Distrito.

La Veeduría Distrital emitió una alerta preventiva con el fin de recordar a las Entidades Distritales, la necesidad e importancia de realizar una gestión adecuada y eficiente de los riesgos que pueden presentarse por las variaciones de la Tasa Representativa del Mercado (TRM), un indicador que representa el valor promedio diario de la tasa de cambio entre dólar estadounidense y el peso colombiano.

Esta alerta se da tanto para los procesos de contratación y para los contratos suscritos, especialmente en aquellos procesos que requieren adquisición de insumos importados.

La Veeduría Distrital identificó los principales efectos que genera el incremento de la TRM sobre sectores como el de infraestructura, salud, educación, TIC y seguridad, entre otros, cuando dichas contrataciones implican la importación de materiales, bienes o servicios, a partir índices económicos de esos sectores, así como la información disponible en el Sistema Electrónico para la Contratación Pública-Secop.

“Ante situaciones que generan riesgos económicos como el relacionado con la variación de la TRM, que pueden afectar tanto los procesos de contratación como los contratos que se encuentran en ejecución, el Estatuto General de la Contratación Pública ofrece herramientas que permiten gestionar el riesgo en las distintas etapas del proceso de contratación, con el fin de que la afectación, tanto para Entidad Estatal como para los contratistas, sea mínima”, afirmó la Veedora Distrital, Viviana Barberena.

De acuerdo con los datos del Secop I y II, a la fecha el Distrito tiene suscritos contratos de adquisición relacionados con suministro de materiales y maquinaria para obras por el orden de 144.071 millones de pesos y en otros sectores relacionados con adquisición y suministro de bienes y licencias de software, etc. Adicionalmente, tienen suscritos contratos por valor de 193.798 millones de pesos, siendo estos presupuestos, y además, los que eventualmente podrían tener una afectación en los términos ya expuestos.

La Veeduría señaló, especialmente, contratos de infraestructura y movilidad que pueden verse impactados, tales como la Primera Línea del Metro de Bogotá y los TransMiCables aéreos.

Por lo anterior, la Veeduría Distrital pidió a los secretarios de despacho, directores de Entidades Distritales y demás, a efectuar un análisis del contexto económico para los procesos de compra y contratación cuando los precios de los mismos se vean afectados por el dólar, optimizar recursos y prever los riesgos económicos y financieros en los contratos en ejecución, entre otros.

La disparada del dólar puso en aprietos varios proyectos de infraestructura

A finales de octubre, SEMANA ya había advertido, a través de un artículo, que el aumento del precio del dólar, las altas tasas de interés y la disparada de la inflación les están pasando factura a las obras públicas en Bogotá.

El dólar inició el año con un precio de 3.981,16 pesos e incrementó su valor en 838 pesos hasta octubre. Es decir, la moneda colombiana se devaluó 21 % entre enero y el décimo mes del año.

Ante este panorama, Bogotá se ha visto en la obligación de replantear algunas de sus obras públicas, producto, principalmente, del riesgo cambiario. La primera de ellas fue la planta de termovalorización para convertir miles de toneladas de basura en energía eléctrica. En julio, y tan solo dos meses después de haberse anunciado el proyecto, la administración de la alcaldesa Claudia López cerró definitivamente el proceso de licitación.

“Yo soy una fan de la planta de termovalorización, pero cómo íbamos a salir a adjudicar el proyecto con el dólar y las materias primas subiendo, no hay ningún sistema financiero que aguante”, aseguró la directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), Luz Amanda Camacho.

En las últimas semanas, hubo otro revés para Bogotá. El Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) declaró desierta la licitación del cable aéreo de San Cristóbal.

“Esta es una licitación que parte de unos estudios y diseños que concluyeron en el primer semestre de este año. Como parte de este proceso, el consultor entregó un presupuesto, el cual en su gran mayoría se hizo a partir de dos insumos: uno, el visor de precios que tiene el IDU para todos los proyectos; dos, un sondeo de mercado de productos que no están en el visor, en este caso en concreto del cable, todos los equipos electromecánicos, las cabinas, los sistemas eléctricos, que son importados y se fabrican en Europa. Pero ese presupuesto pasó a ser una preocupación para los proponentes”, afirmó el director del IDU, Diego Sánchez.

El problema radica en que el presupuesto se debe presentar en moneda colombiana y no extranjera, por lo que los recursos destinados para el proyecto pasaron a ser insuficientes a raíz del tema inflacionario y de la devaluación del peso.

Además del cable aéreo y la planta de termovalorización, la primera línea del metro de Bogotá también se vería afectada por el incremento de la inflación, el aumento del precio del dólar y las elevadas tasas de interés.

Gran parte de los elementos que se necesitan para construir la primera línea del metro, como los trenes, las subestaciones eléctricas y los sistemas de comunicación, son importados. Y producto de la alta inflación que golpea no solo a Europa, sino al mundo entero, el valor de esos insumos se ha incrementado de forma considerable.

La tasa de cambio también pasará factura. El día de la suscripción del contrato, el dólar estaba en 3.522 pesos, pero hasta la fecha (de la publicación del artículo) ha subido más de 37 por ciento. Aunque la Empresa Metro tenía proyectado un margen de maniobra con una TRM que se moviera hasta los 4.200 pesos, el dólar está un 15 por ciento por encima de esos cálculos.

En un principio, el costo total de la primera línea se ubicó alrededor de los 22 billones de pesos, divididos en 13 billones de inversión y nueve billones de otros gastos (intereses de la financiación por créditos). Hoy esos intereses serían mucho más elevados, pues el Distrito, para financiar el proyecto, accedió a cupos de crédito en dólares y euros con el BID y el Banco Europeo. Incluso con las elevadas tasas de interés, el concesionario chino Apca Transmimetro se vería en aprietos para lograr el cierre financiero, partiendo del presupuesto pactado inicialmente.