El director de inteligencia de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Wilmar Mejía, renunció a su cargo cuatro meses después de que salió mencionado en el escándalo que desató el supuesto nexo que habría creado con las disidencias de las Farc, comandadas por alias Calarcá.
Mejía confirmó que desde el 3 de marzo tomó la decisión de renunciar a la Dirección de inteligencia del DNI. Su nombre salió a flote junto al del general del Ejército Juan Miguel Huertas, quien terminó suspendido por la Procuraduría por este mismo caso.
ExclusivaEnCanal1 | 🚨 WILMAR MEJÍA RENUNCIA A LA DNI🚨
— Canal 1 (@Canal1_Col) April 1, 2026
Wilmar Mejía confirmó en primicia a Noticentro 1 su renuncia oficial como Director de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), tras el escándalo por presuntos nexos con las disidencia de Alias ‘Calarcá’. pic.twitter.com/xUgdPCBWwx
“Cuando la Procuraduría General de la Nación me levantó la suspensión, yo ese 3 de marzo, creo que fue, me presenté en la dirección a firmar mi acta de reincorporación, pero esa misma tarde, en un lapso de 15 minutos, presenté mi renuncia”, dijo Mejía en medio de una entrevista en vivo con Noticentro Uno.
El nombre del director de inteligencia de la Dirección Nacional de Inteligencia del Gobierno Petro salió a flote luego de que Noticias Caracol reveló los archivos que la Fiscalía le incautó a las disidencias de alias Calarcá durante un retén del Ejército en Anorí, Antioquia.
Esa operación se dio el 23 de julio de 2024 contra una caravana de camionetas gama alta que llevaba a bordo por lo menos siete capos de esa estructura criminal con armas, dinero y un menor de edad. Esos hallazgos terminaron en la captura de varios disidentes, pero la fiscal Luz Adriana Camargo emitió un oficio en el que ordenó la libertad de la mayoría, argumentando que eran gestores de paz.
Así fue como lograron quedar en libertad alias Calarcá, el cabecilla de esa estructura, su compañera Erika; y los jefes de frentes alias Ramiro y Urias Perdomo, sin embargo, la Fiscalía se quedó con computadores, memorias USB y celulares que registraban el escándalo en el que salieron mencionados Mejía y el general Huertas.
Lo delicado del asunto es que para el momento de la revelación, la Fiscalía llevaba un año con todos esos archivos en su poder y no existía ningún tipo de avances en la investigación que habría escudriñado los supuestos vínculos entre dos altos funcionarios del Estado colombiano y una de las facciones de las extintas Farc que regresó a las armas.

Mejía se ha defendido en medio de este caso asegurando que los supuestos vínculos con las disidencias de Calarcá no existen y han sido negados por la misma estructura. Pero ahora, advierte que “mis hechos o mis acciones no pueden ser inferiores a mis principios ni a mi ética”.
El Ministerio de Defensa confirmó que la Procuraduría General de la Nación también le levantó la suspensión al general Huertas por este caso, mientras continúan las investigaciones que buscan establecer los supuestos nexos que existían entre funcionarios del Gobierno y las disidencias de Calarcá.
