Barranquilla

Barranquilla en los ojos del mundo: Historia de Barrio Abajo, el set de la nueva colaboración de Shakira con Beele

Shakira y Beéle transforman Barrio Abajo en un escenario global, mostrando la riqueza cultural de Barranquilla al mundo.

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20 de febrero de 2026, 3:10 p. m.
Shakira y Beéle graban en Barrio Abajo, mientras la cultura barranquillera cobra vida en cada esquina.
Shakira y Beéle graban en Barrio Abajo, mientras la cultura barranquillera cobra vida en cada esquina. Foto: composición Semana/ barranquilla.gov.co/Ielheraldoconstagram

Shakira volvió a Barranquilla para grabar con Beéle en Barrio Abajo, llevando su cultura al mundo.

La presencia de Shakira en su ciudad natal, Barranquilla, ha cobrado en estos días un significado que va más allá de lo artístico.

La cantante de talla internacional, embajadora de la música latina, regresó a la capital del Atlántico para grabar un nuevo proyecto musical junto al también barranquillero Beéle.

Lo que ha ocurrido en el tradicional Barrio Abajo, un sector emblemático de la ciudad, ha puesto en los ojos del mundo uno de los patrimonios culturales más arraigados de la región caribeña colombiana.

Esto ha generado una oleada de atención mediática, turística y comunitaria.

Shakira destaca la cultura de Barrio Abajo en su nuevo proyecto musical

Barrio Abajo, conocido como un núcleo histórico del Carnaval de Barranquilla, fue el escenario escogido para parte del rodaje, con su Museo a Cielo Abierto como telón de fondo.

Este espacio urbano, reconocido por sus murales, expresiones artísticas y tradiciones culturales vivas, se ha convertido en una galería que narra la historia de la ciudad y su identidad.

Su selección para una producción de este calibre no fue fortuita: respira tradición, diversidad cultural y simbolismo popular, factores claves en la construcción de la identidad local.

La reacción de los habitantes del barrio fue inmediata: muchos describieron la experiencia de ver a Shakira en las calles donde vivieron y crecieron como “bonita e inolvidable”.

Johan Parra, líder comunitario, celebró que una figura de la magnitud internacional de Shakira regresara a sus raíces y colocara el barrio, y con él, la cultura caribeña, en el foco de atención global.

Su presencia, junto al despliegue logístico del rodaje, generó un ambiente de orgullo colectivo que trascendió la simple presencia de estrellas musicales en el lugar.

La producción no solo se limitó a escenas en las calles del barrio.

Elementos icónicos del Carnaval de Barranquilla, como las marimondas, los congos, comparsas locales y danzas tradicionales, formaron parte del rodaje, proyectando una imagen que mezcla la tradición de la música urbana con las raíces profundas del folclore costeño.

Esto, según relatos de testigos y evidencias visuales que circulan en redes sociales, es un intento por entrelazar la modernidad con la autenticidad cultural de la ciudad.

Uno de los momentos más comentados de la jornada fue la espontánea escena en la que Shakira tatuó al propio Beéle en medio del rodaje, gesto que fue difundido en redes sociales y capturado por varios medios de comunicación.

Aunque el significado del tatuaje no ha sido divulgado oficialmente, se interpretó como un símbolo de la cercanía y complicidad artística entre ambos y de un vínculo aún más profundo con el proyecto que están construyendo.

El impacto de esta producción audiovisual ya empieza a sentirse en otros ámbitos.

La alcaldía de Barranquilla anunció, tras el rodaje, un proyecto para construir una caseta permanente del Carnaval en el mismo Barrio Abajo.

En conjunto, lo que se vive en Barranquilla con este rodaje representa una intersección entre cultura local, identidad afrocaribeña y arte contemporáneo.