La recuperación de la ciénaga de Mallorquín puso a Barranquilla en el radar internacional. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció el proyecto Renacimiento de la Naturaleza Urbana en Colombia como una de las Iniciativas Emblemáticas Mundiales de Restauración.

El anuncio se realizó durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (COP17), celebrada en Ereván, Armenia. La iniciativa colombiana fue reconocida junto con proyectos de China, Etiopía, Italia y Estados Unidos. En total, la ONU ha distinguido 35 iniciativas emblemáticas de restauración en el mundo. (ONU)

El proyecto, liderado por la Alcaldía de Barranquilla, tiene como eje central la recuperación de la Ciénaga de Mallorquín, un humedal costero afectado durante años por la acumulación de residuos, la sedimentación y la fragmentación de hábitats. La iniciativa busca restaurar los manglares y otros espacios naturales, al tiempo que impulsa el turismo y genera nuevas oportunidades económicas para las comunidades cercanas.

El alcalde Alejandro Char celebró el reconocimiento y destacó la recuperación de cerca de 445 hectáreas de bosque de manglar. Según el mandatario, la intervención busca devolverle la vida al humedal y convertirlo en un espacio que conecte la conservación ambiental con el turismo, la productividad y las oportunidades para los habitantes.
Al respecto, el alcalde mencionó: “Barranquilla está demostrando que sí se puede, que el progreso y el medio ambiente pueden ir de la mano. Lo estamos logrando”.

Más adelante, señaló la satisfacción que le genera haber recibido la distinción. “Me siento feliz y orgulloso porque es ver cómo el desarrollo y la vida se conectan con el turismo, la productividad y una plataforma de oportunidades en medio de la sostenibilidad ambiental”.

Char también anunció que la apuesta continuará creciendo. De acuerdo con sus declaraciones, en los próximos meses el santuario natural llegaría a 730 hectáreas. Por su parte, la iniciativa internacional establece como objetivo restaurar 740 hectáreas para 2030.
“Esto era un mar de tristeza, basura y poca vida para nuestros peces, plantas y nuestro oxígeno; hoy lo convertimos en un santuario para la vida”, afirmó.
La transformación incluye la recuperación de manglares y hábitats, la apertura de espacios públicos y el impulso a actividades económicas vinculadas con la naturaleza. Entre ellos se encuentran los viveros de manglar, en los que trabajan pescadores locales, los servicios de guianza turística y los emprendimientos de las comunidades vecinas.
