La Policía capturó en Ponedera, Atlántico, a Jorge Visbal Martel, expresidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) y exembajador, para que pague una condena ratificada por sus nexos con el paramilitarismo.
SEMANA conoció que Visbal Martelo fue detenido el martes, 6 de enero, hacia las 11:00 de la mañana, cuando le solicitaron sus documentos en un retén policial.
El 19 de agosto de 2025, la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia confirmó la condena contra el exministro y exdirigente gremial por el delito de concierto para delinquir agravado.
Visbal Martelo, de 72 años, fue condenado inicialmente a nueve años de prisión por el juez quinto penal del Circuito Especializado de Bogotá.
“De acuerdo con la investigación Visbal Martelo, entre 1998 y 2005, cuando ocupó la presidencia de la Federación Nacional de Ganaderos Fedegan y al tiempo fue miembro de la Comisión de Paz, asistió a reuniones con las Autodefensas Unidas de Colombia AUC en las fincas La 7, La 21 y La 53 en el departamento de Córdoba, en las que además de mostrar afinidad con dicha organización armada ilegal y empatía con Carlos Castaño Gil, sugería su expansión a territorios de actividad ganadera que en ese entonces tenían presencia guerrillera“, según un comunicado de la Corte Suprema de Justicia.
“Igualmente, de financiar a las AUC, a la que pagaba cuotas para su sostenimiento a cambio de seguridad, y ser miembro de la parte política, al integrar el Grupo los Doce, que asesoraba al exjefe paramilitar Carlos Castaño Gil”, añadió la Corte.
La justicia logró establecer que el líder gremial y político nacido en Corozal, Sucre, aprovechó su condición de miembro del Consejo Nacional de Paz para promocionar a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) hasta la fecha de su desmovilización.
“La Sala no pone en duda que el acusado hizo parte del Consejo Nacional de Paz desde 1998 hasta 2004 y que en tal condición intervino en los acercamientos y Diálogos no solo con organizaciones guerrilleras, Farc y ELN, sino también con las AUC, y que en tales actividades contó con la autorización del Gobierno nacional, en cuyo caso, estas no pueden generarle ninguna responsabilidad penal”, concluyó la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo, también consideró que “al tiempo que realizaba esas gestiones ajustadas a la ley, se reunió con integrantes de la organización ilegal no en compañía de los demás miembros del Consejo, “sino solo a fincas ubicadas en Tierra Alta, Córdoba, en donde era visto compartir con Carlos Castaño Gil, con quien, además, solía ingerir bebidas alcohólicas”.
De la misma manera, consideró que “además de la afinidad ideológica mostrada con las autodefensas, acudía a los jefes paramilitares para pedirles que hicieran presencia en aquellos territorios o zonas ganaderas con alto predominio guerrillero”.
“La Sala no encuentra razones lógicas ni jurídicas por las cuales al establecer la sentencia que el acusado al mismo tiempo que era miembro del Consejo Nacional de Paz lo era de las AUC, ni advierte que, el tribunal transgreda el principio de no contradicción, puesto que en el mundo de los fenómenos en situaciones como las definidas en la condena ese doble rol es y era posible, según lo visto en precedencia. En consecuencia, el reparo no prospera”, dice la sentencia.
Visbal Martelo había solicitado que el proceso prescribiera, petición que fue negada por la Corte bajo dos argumentos: “Inicialmente, la suspensión de los términos se inició cuando el proceso fue entregado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y solo se reanudaron cuando esa jurisdicción lo expulsó y el expediente fue devuelto a la Corte Suprema de Justicia”.

“Adicionalmente, con la modificación al Código Penal que se materializó con el artículo 14 de la Ley 890 de 2004, se aumentó la pena para el delito de concierto para delinquir agravado, por lo que, los términos para prescripción se ampliaron”, dijo la Corte.

En marzo de 2012, dejó la embajada en Perú para entregarse en Colombia, supuestamente para demostrar su inocencia.
“Regreso a Colombia a atender la solicitud de la Fiscalía en cuanto a la detención preventiva que se ordenó, tengo mi conciencia tranquila, me pareció una decisión excesiva, pero la acato y la respeto (…) voy a probar mi inocencia porque lo único que he hecho en Colombia durante todos los años que he trabajado en el país, es hacerlo con honestidad y para la prueba un botón acá estoy poniendo la cara”, dijo en ese entonces el hoy condenado.
