El alcalde Carlos Fernando Galán respondió a las críticas por el incremento en la tarifa del Sistema Integrado de Transporte Público, incluida TransMilenio, y defendió la decisión del Distrito al asegurar que está sustentada técnicamente y responde a factores que el Gobierno Nacional no puede desconocer, entre ellos, el impacto del aumento del salario mínimo.
Gobernar es tomar decisiones y asumir las consecuencias. El sistema de transporte público de Bogotá tiene 35 mil trabajadores, muchos de ellos con una remuneración vinculada al salario mínimo. Por eso, es inevitable que la tarifa del transporte público suba. Y no es sólo en… pic.twitter.com/95mARCDw5L
— Carlos F. Galán (@CarlosFGalan) January 13, 2026
Galán reiteró que la administración distrital ha mantenido una disposición permanente al diálogo con el Gobierno, pero advirtió que la Nación debe asumir su cuota de responsabilidad frente a las consecuencias económicas que generan decisiones como el incremento del salario mínimo, que para este año fue del 23 por ciento.
“Nosotros respetamos la decisión del Gobierno de incrementar el salario mínimo, nos parece positiva para los más de 2.400.000 trabajadores que ganan el salario mínimo en Colombia. Sin embargo, esto tiene una implicación y el Gobierno Nacional tiene que ser consciente de eso y no puede evadir la responsabilidad”, afirmó el mandatario.

De acuerdo con lo que ya había dicho TransMilenio, el aumento de la tarifa se da en un contexto de presión financiera sobre el sistema, marcado por mayores costos operativos, un déficit estructural y una evasión que sigue afectando los ingresos.
La administración distrital ha insistido en que buena parte de los gastos del sistema están atados a la nómina de los operadores y a contratos indexados al salario mínimo, lo que obliga a realizar ajustes para garantizar la sostenibilidad del servicio.

Desde el Gobierno Nacional, sectores cercanos al presidente Gustavo Petro han cuestionado el alza, señalando que el impacto recae principalmente sobre los usuarios de menores ingresos.
No obstante, el Distrito ha recalcado que el sistema requiere recursos suficientes para operar y que Bogotá no puede asumir sola los efectos de decisiones macroeconómicas adoptadas a nivel nacional.

Mientras continúan las críticas y el debate político, la Alcaldía sostiene que el ajuste tarifario es una medida técnica y necesaria, y ha reiterado su llamado a abrir espacios de trabajo conjunto con el Gobierno para encontrar soluciones estructurales al financiamiento del transporte público en la capital.










